Marvin Barquero. 29 marzo
El cultivo de arroz de El Pelón de la Bajura es ahora “bio”, certificado por la agencia Kiwa, pues aplica controles biológicos y no usa agroquímicos. La compañía aseguró que los rendimientos no disminuyeron. Foto: Cortesía de la empresa
El cultivo de arroz de El Pelón de la Bajura es ahora “bio”, certificado por la agencia Kiwa, pues aplica controles biológicos y no usa agroquímicos. La compañía aseguró que los rendimientos no disminuyeron. Foto: Cortesía de la empresa

Del laboratorio instalado en la empresa parten los microorganismos benéficos o patógenos (hongos o bacterias) que luego se diseminan masivamente en la plantación de arroz.

Esos hongos y bacterias controlarán en el campo las plagas perjudiciales para las plantas, con el fin de eliminar totalmente el uso de la fumigación con productos químicos.

Los patógenos colonizan las plagas, reducen su población y restablecen el equilibrio en el ambiente, en este caso, en una plantación arrocera.

Dicha acción permitió este año a la empresa El Pelón de la Bajura, ubicada en Liberia, Guanacaste, mantener 2.200 hectáreas de arroz sin control químico, pues la inyección de los hongos o bacterias benéficas permitió devolver el equilibrio al ecosistema, declaró el gerente agrícola de la compañía, Fernando González Pinto.

Con este proceso la producción de arroz obtiene una certificación autorizada por empresa Kiwa, de tal manera que un auditor independiente determina que se cumplen todas las condiciones en la eliminación de las aplicaciones de agroquímicos.

Luego de lograr esta certificación, la firma comercializa el arroz de la marca Tío Pelón, como bioarroz, con el debido sello de la certificadora Kiwa.

El Pelón de la Bajura ya había logrado certificarse como empresa carbono neutral desde febrero del 2011, mediante una auditoría lograda con especialistas de la Escuela de Agricultura de la Región Tropical Húmeda (EARTH).

“Se demuestra que en el país se puede cultivar arroz sin el uso de agroquímicos y, además, que es posible ofrecer un producto diferenciado al mismo precio, pues se equilibran los costos”, enfatizó González.

El proceso biológico
En el laboratorio de la firma agrícola se desarrollan hongos y bacterias benéficos, los cuales se diseminan en el campo para el control de plagas. La empresa prefirió no dar el monto de la inversión. Foto: Cortesía de la empresa
En el laboratorio de la firma agrícola se desarrollan hongos y bacterias benéficos, los cuales se diseminan en el campo para el control de plagas. La empresa prefirió no dar el monto de la inversión. Foto: Cortesía de la empresa

La empresa arrocera tiene como actividad principal el cultivo de arroz. En la cosecha de verano siembra unas 3.000 hectáreas, mientras que en la invernal el área cultivada es de unas 2.000 hectáreas, para un total de 5.000 hectáreas anuales. En invierno se reduce el área de cultivo porque los terrenos bajos se inundan y crece el riesgo de pérdidas.

Otra de las actividades es el cultivo de tilapias en estanques, detalló González.

De esa combinación de cultivos surgió la idea del control biológico de plagas, explicó González. Detalló que hace un poco más de dos años descubrieron que la fumigación con químicos al arroz, en zonas aledañas a los estanques de tilapia, podía perjudicar a los peces.

Por eso, el plan de control biológico se inició en unas 300 hectáreas de arroz, aledañas a los estanques. Los microorganismos primeramente se compraron. Pero el resultado fue tan bueno que decidieron instalar su propio laboratorio en la finca, donde desarrollan los hongos y bacterias y realizan investigación con otras especies potencialmente benéficas.

Este viernes 29 de marzo, el Pelón de la Bajura recibió la visita de arroceros, técnicos y otros interesados en conocer el sistema. Según González, la tecnología encarece un poco inicialmente los costos, pero con la reducción en el uso de agroquímicos y el control biológico de la producción se logra un equilibrio financiero, posteriormente.

Aseguró que pequeños empresarios en Guanacaste ya lo están usando con muy buenos resultados. Por lo tanto, agregó, se puede convertir en una tecnología distintiva del sector arrocero nacional, que lo diferencie de las importaciones.