Marvin Barquero. 18 junio, 2018
La parte alta del cantón de Curridabat, al norte del Walmart, fronterizo con el cantón de La Unión, todavía presenta un paisaje combinado de residenciales con algunos cafetales. La presión del urbanismo, bajos precios del grano y quejas de vecinos presionan a los propietarios a vender las fincas Foto: Rafael Pacheco
La parte alta del cantón de Curridabat, al norte del Walmart, fronterizo con el cantón de La Unión, todavía presenta un paisaje combinado de residenciales con algunos cafetales. La presión del urbanismo, bajos precios del grano y quejas de vecinos presionan a los propietarios a vender las fincas Foto: Rafael Pacheco

Las grandes áreas llenas de café desaparecen inexorablemente de la región denominada Valle Central, la cual va desde el cantón de Poás, en Alajuela, hasta La Unión, en Cartago, pasando por los cantones de Heredia y San José.

Un estudio del Instituto del Café de Costa Rica (Icafé) indica que la producción en esta zona cayó un 64,6% al comparar el volumen de las cosechas 1999-2000 con las del 2016-2017.

El informe indica que la producción total de la zona bajó de 772.033 fanegas en fruta (corresponde a igual cantidad de sacos de 46 kilos o quintales de grano beneficiado), a solo 272.645 fanegas, en ese periodo de 17 años.

En tanto, el área cultivada con ese producto cayó de 18.241 hectáreas en el 2001 –según un estudio del Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE)–, a 13.699 hectáreas en el 2014 –según el Censo Agrícola Nacional–.

Aparte de afrontar la presión por compra de tierras del sector inmobiliario (construcción de casas, edificios, bodegas y otros), el sector cafetalero de esta zona presenta una muy fuerte merma en la productividad por área. De un promedio de 34,7 fanegas por hectárea obtenido de las cosechas 1999-2000 a 2002-2003, la cifra se vino abajo hasta un promedio de 23,7 fanegas por hectárea promedio de las cosechas que van del 2012-2013 al 2015-2016.

La disminución de 32% en la productividad en ese periodo agrava la crisis causada a los productores por los vaivenes constantes de los precios internacionales del grano.

Cantones como Belén, Heredia, Alajuelita, Curridabat, Escazú y Montes de Oca son ejemplos de cómo esta actividad agrícola va desapareciendo poco a poco.

Las razones

Guido Vargas, presidente de la junta directiva del Icafé, explicó que la situación es preocupante y que varias cosas atentan contra la producción en esta zona.

Una de ellas es el crecimiento fuerte del urbanismo y de la población del país. La otra es que las variedades cultivadas en la región se volvieron muy susceptibles a las plagas y las enfermedades, particularmente la roya.

"A eso se deben unir otras cosas: la caída de precios internacionales y los problemas del cambio climático que llevaron a un faltante de lluvias para la florea, y a viento con ráfagas muy fuertes en el verano", señaló Vargas.

El dirigente cafetalero, que también es secretario general de la Unión Nacional de Pequeños y Medianos Productores Agropecuarios (Upanacional), detalló que la fe del sector es recuperar los volúmenes de producción en zonas como el Valle Central, pero no un incremento en el área sino con un mejoramiento de la productividad.

"Esa es la única forma de sobrevivir para el productor", advirtió.

Ese incremento se logra, agregó, con variedades nuevas, más promisorias en la producción y más precoces, es decir, que inician la producción mucho más rápido que las actuales. Aseguró que el Icafé ya realizó las investigaciones y está liberando esos tipos de material reproductivo.

Ante la preocupación del sector, añadió, se está realizando un programa con charlas, visitas a parcelas demostrativas y fincas de productores, para conocer las variedades y promover su uso.

La actividad cafetalera perdió fuerza en los últimos años en el Valle Central, según un análisis del Icafé.
La actividad cafetalera perdió fuerza en los últimos años en el Valle Central, según un análisis del Icafé.

Según Xinia Chaves, directora ejecutiva de la Cámara de Exportadores de Café y exviceministra de Agricultura y Ganadería, el tema de la desaparición de las fincas cafetaleras es "muy dramático".

Explicó que hay zonas del Valle Central, como Tres Ríos (cantón de La Unión) cuyo café es muy apetecido en los mercados internacionales y, sin embargo, presenta una desaparición paulatina de la producción.

"Desde el momento de la aparición de la roya, en el 2012, con impacto mayor en el 2013, no hemos logrado levantar cabeza", enfatizó Chaves, quien también es productora del grano en Naranjo.

A finales del 2012 y sobre todo en el 2013, el hongo de la roya produjo fuerte afectación en los cultivos de café. La caída en la cosecha 2013-2014 se estimó en casi 20% respecto a la del 2012-2013.

En el 2013 se calculaba que el hongo se había propagado con diferente magnitud en 60.000 hectáreas, de las casi 94.000 que estaban cultivadas con el arbusto.

Urbanismo, vecinos y mercado presionan a productores
Cada vez aparecen más proyectos de construcción y ventas de casas y apartamentos en edificios verticales en zonas que antes eran cafetaleras. Los productores ahora quieren aumentar la producción en menos área, con un incremento de la productividad. Foto: Rafael Pacheco
Cada vez aparecen más proyectos de construcción y ventas de casas y apartamentos en edificios verticales en zonas que antes eran cafetaleras. Los productores ahora quieren aumentar la producción en menos área, con un incremento de la productividad. Foto: Rafael Pacheco

Una tradición en la actividad que data de 1888 sostiene a la empresa Cafetalera El Patalillo, que tiene un beneficio a la par del PriceSmart de Curridabat, así como plantaciones junto a la autopista Florencio del Castillo y en Desamparados, frente a la Villa Olímpica, pese a presiones desde distintos ámbitos.

Las ofertas de compra de la tierra se dan prácticamente a diario, reconoció el gerente general, Francisco José González.

A esa presión se une la de los vecinos, que no quieren tener un cafetal a la par, pues prefieren edificios, centros comerciales u oficinas, explicó el empresario.

También se añade que al ser fincas tan urbanas se presenta mucho problema con basura. "La gente cree que son basureros o que son el parque de ellos y entran a las fincas a hacer mucho daño", se quejó González.

Planes específicos de municipalidades también atentan contra el sostenimiento del café en el Valle Central, se quejó González. Explicó que un proyecto presentado ante la Asamblea Legislativa pretende expropiar la finca de Desamparados (unas 50 hectáreas), así como las de cafetaleros vecinos para crear un parque nacional urbano.

Eso, dijo, deja sin trabajo permanente a 12 personas solo en el caso de El Patalillo. En tiempos de recolección se necesitan unos 100 trabajadores.

Entonces, ¿por qué se mantienen?

No fue necesario hacer al pregunta. El gerente inició la respuesta por su cuenta. Fundamental es una tradición familiar de 130 años. Cafetalera El Patalillo surgió en 1888, cuando la fundó Teodosio Castro, con una primera finca en Alajuelita, donde está actualmente Cedes don Bosco (es más, ese terreno lo donó la familia propietaria), recordó.

Explicó que la dedicación al café es una herencia de la familia de su esposa.

Medidas

Sin embargo, se necesita mucho más para mantenerse en el negocio cafetalero.

Una medida fue reducir las áreas de baja producción o de muy difícil producción. Otra reducir costos a como diera lugar, en vista de que Costa Rica es un país caro para producir.

A escala de ventas, Cafetalera El Patalillo se dedicó a buscar nuevos nichos o segmentos de mercado. Anteriormente, vendía contenedores completos y ahora lo hace a nuevos clientes, bajo la modalidad de los microlotes.

"Se cambia un poco cómo se vendía, buscando nichos diferentes, con procesos diferentes", racalcó el empresario.

La combinación de los procesos en el beneficio, entre lo moderno y lo antiguo, es otro paso necesario para seguir en el mercado. Tradicionalmente el café se lavaba para eliminar las mieles durante la etapa de proceso. Eso se mantiene, pero ahora se adjuntó otro en el cual se mantienen las mieles en el grano y se seca con ellos, pues el mercado está pidiendo esa presentación.

Y en lo que es la finca o plantación, dos medidas están en marcha. El cultivo de nuevas variedades desarrolladas y liberadas en Costa Rica, las cuales son más productivas y resistentes a las enfermedades y plagas. Además, tienen características de taza (sabores y cuerpo) "diferentes, muy sabrosa", comentó el cafetalero.

También en la finca se está aplicando el cultivo de variedades tradicionales de Etiopía, las cuales, aunque son susceptibles a enfermedades, presentan una calidad de taza superior a cualquier café, aseguró González.

Además, la alta calidad y prestigio del café de Tres Ríos hace que su valor en el mercado mundial sea superior al de los mercados tradicionales.

La presión tan fuerte del Valle Central ya se siente también en la región cafetalera del Valle Occidental (Grecia, Naranjo, Palmares, Valverde Vega, Atenas, San Ramón) reconoció la productora Xinia Chaves, con cafetales en la parte alta de Naranjo.

Una de la presiones, aseveró Chaves, es la ausencia de mano de obra. Dijo que logró iniciar un proceso para renovar 10 hectáreas con las nuevas variedades y que no encontró trabajadores adecuados para realizar esas tareas y debieron traerlos de otros lugares.

El impacto de la roya, los cafetales de mucha edad (viejos) y las dificultades de mano de obra ya están atentando contra actividad en esta región ubicado en el occidente del Valle Central, señaló Chaves.