Por: Antonio Alfaro 19 diciembre, 2017

Aquil no se anda con diplomacias. Dice lo que piensa. Dice lo que siente. Le da gusto ver que Saprissa quedó fuera de la final y no por miedo —aclara de inmediato—, ante un equipo al que según recuerda le pasaron por encima en la final anterior.

En cambio, admite un poco de temor y respeto a la final contra Pérez Zeledón, ese duelo en el que "más de medio país" desea que el cuadro generaleño dé el golpe. Al menos, según confiesa —otra vez sin pelos en la lengua— no teme los fallos arbitrales sufridos hace un año ante el cuadro morado.

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