Irene Rodríguez. 6 julio
La enfermedad de momento solo se transmite de cerdos a seres humanos. (AP Photo/Alexandre Meneghini)
La enfermedad de momento solo se transmite de cerdos a seres humanos. (AP Photo/Alexandre Meneghini)

El supuesto “potencial pandémico” de la nueva nueva gripe porcina, del que se ha hablado desde finales de junio, pareciera no tener fundamento según el criterio de virólogos, agrónomos y estudiosos de las pandemias.

¿Por qué? Dos razones: la principal es que dicha variante genética del virus no se transmite de humano a humano; de momento solo hay datos de transmisión de cerdos a seres humanos. Ya solo esto descarta una proliferación mayor.

La segunda razón es que dicha cepa fue descubierta desde 2013 y en siete años no se han registrado amenazas para la salud humana.

Entonces, ¿de dónde viene esta información? El pasado 29 de junio, la revista Proceedings of the National Academy of Science (PNAS) publicó un estudio en el que se mostraban los resultados de una inspección realizada entre 2011 y 2018.

Los investigadores tamizaron cerdos y trabajadores de granjas en busca de distintos tipos de virus. Se tomaron muestras de 30.000 cerdos en 10 provincias de China y se encontraron 179 virus.

También se tomaron muestras en 350 personas que trabajaban directamente con estos animales.

Dentro de ese virus se encontró uno en específico que era más prevalente en los cerdos desde 2016 y que también se había registrado en humanos. Es de la misma “familia” que el AH1N1 que causó la pandemia de 2009 y 2010. Se trata del G4 EA H1N1.

“No hay evidencia de que el virus G4 esté circulando entre humanos, a pesar de que tiene más de cincos años de estar en granjas en China. Y teniendo en cuenta que desde hace años circula en granjas de ese país, la posibilidad de pandemia parece que puede ser descartada”, indicó en un comunicado de prensa Susana Ureña, encargada del Programa Nacional de Salud Porcina del Servicio Nacional de Salud Animal (Senasa).

Virólogos aclaran

Las noticias difundidas en varios medios de prensa también motivaron a virólogos internacionales a utilizar sus redes sociales para aclarar sobre el tema.

Una de ellos es Angela Rasmussen, viróloga de la Universidad de Columbia, Estados Unidos. Ella explica que los virus de la influenza están segmentados; sus genomas se dividen en ocho piezas de ácido ribonucleico o ARN. Si muchas cepas del virus infectan al mismo huésped, pueden cambiar su composición genética, esto se llama reordenamiento.

Este virus de 2013 se formó de ese reordenamiento.

“Los cerdos son buenos ‘mezcladores’ para los reordenamientos, porque viven en granjas con proximidad de aves (que también portan virus de la influenza), porque pasan expuestos a otros cerdos y porque usualmente no se enferman mucho”, explicó la viróloga.

Para que un virus tenga potencial pandémico, según Ramussen, se deben cumplir cinco características:

1- Deben poder ingresar a las células.

2- Replicarse (es decir, generar copias de sí mismo).

3- Generar una cantidad suficiente de copias como para subsistir en el organismo.

4- Transmitirse a otro huésped.

5- Causar enfermedad, es decir, síntomas que perjudiquen el cuerpo del huésped.

De momento, se ha visto que no puede transmitirse de humano a humano, y los síntomas experimentados por las personas que se contagiaron de cerdos han sido leves.

Ramussen hace la salvedad de que este virus, eventualmente, podría mutar y volverse contagioso de humano a humano, pero de momento no es una posibilidad. Sí conviene estar vigilante.

Su compatriota Carl Berstrong es de la misma opinión.

“Cerca del 10% de los trabajadores con cerdos registró anticuerpos a ese virus (...). No hay evidencia de contagio entre humanos, aun cuando llevemos más de cinco años de contacto directo con el virus”, apuntó el virólogo.

Y añade: “el estudio no apunta a preocupación para la población en general. A quienes trabajan en epidemiología sí les presenta un reto para estar atentos. Sí hay cosas que pueden hacerse, especialmente si hay síntomas en trabajadores de granjas de cerdos”.

“Pero para que tenga un potencial de transmisión eficiente a humanos debe pasar por un cambio genético que faculte su transmisión. No sabemos si eso ocurrirá, pero quienes estudiamos esto debemos estar pendientes”, concluyó.