2 febrero, 2012

Santiago Rodríguez, de 82 años, padecía de dolores constantes en el corazón y su ritmo cardíaco estaba muy debilitado.

Este agricultor ramonense padecía de una condición llamada estenosis de la válvula aórtica. El padecimiento se caracteriza por la formación de placas de calcio en las válvulas; estas placas impiden que la sangre salga del corazón de manera regular y dificulta su circulación.

“Con el paso del tiempo y la edad, las válvulas cardíacas se van debilitando y no pueden ‘abrirse’ totalmente para permitir el flujo normal de sangre. Si esto continúa, llega el momento en que la sangre se queda en el ventrículo y deja sin gran cantidad de sangre al resto del cuerpo”, explicó el cardiólogo Carlos Calderón.

Su corazón ya estaba muy debilitado y ya había sufrido dos desmayos con pérdida de conocimiento repentina (síncopes), esto hacía que no fuera un buen candidato para una cirugía de corazón abierto que le colocara una válvula, el procedimiento usual en este tipo de casos.

La solución fue la colocación, a través de cateterismo, de una válvula especial. Este un procedimiento que no se había realizado antes en Costa Rica.

“Implantamos la válvula sin abrir el pecho, sin realizar cirugía, sin tener que parar el corazón del paciente y conectarlo a una máquina (corazón artificial) que bombeara su sangre”, comentó Calderón, quien estuvo al frente del procedimiento.

Paso a paso. Los médicos debieron esperar siete meses para comprar, registrar y recibir aprobación para la colocación de dicha válvula.

Una vez que se obtuvo, el paciente fue intervenido en el Hospital Clínica Bíblica.

El primer paso consistió en anestesiar al paciente completamente. Posteriormente, se introdujo un catéter que llegó hasta la válvula que estaba dañada. Para localizar la válvula el equipo médico utilizó rayos X.

Una vez en la válvula, se introdujo un “balón” (es un dispositivo que se “infla” para abrir las arterias y válvulas). Con él se abrieron las placas de la válvula original.

Inmediatamente se colocó la nueva válvula.

Este procedimiento tomó 45 minutos y el paciente volvió a su casa tres días después.

Hoy, mes y medio después de someterse a esta técnica, Santiago Rodríguez dice sentirse “como nuevo y con muchas fuerzas”.

”Estoy de lo más bien, como si nada me hubieran hecho. Nunca sentí dolor tras estar internado. Hago una vida normal, hago zanjas para poner abono como si nada me hubiera pasado. No puedo decir que estoy como chiquillo de 15, pero sí que puedo hacer todas mis actividades normalmente”, dijo.

No es para todos. El cardiólogo Carlos Calderón enfatizó que este tipo de procedimientos es para personas con varios factores de riesgo a los que no es conveniente exponer a una cirugía a corazón abierto.

“Esta es una opción para los pacientes de alto riesgo. Personas de más de 80 años, con disfunciones cardíacas, que sean diabéticos o hipertensos desde hace varios años. Las personas más jóvenes y con menos factores de riesgo son candidatos más bien para la cirugía a corazón abierto”, señaló.

Entre las ventajas de esta nueva técnica, están el que es una intervención más rápida, que no deja cicatrices grandes, con internamientos menos prolongados y una rehabilitación más rápida.

Esto haría que pacientes mayores, con problemas previos del corazón, hipertensión desde hace muchos años o diabetes, puedan resistir el procedimiento más fácilmente y puedan hacer una vida más normal en poco tiempo.

En este momento, la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) no ofrece este tipo de servicio para los pacientes que requieren cambiar su válvula. Calderón espera poder llevarla pronto al Hospital San Juan de Dios.