15 octubre, 2011
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Las mujeres con problemas de alcoholismo ya disponen de un albergue con personal especialmente capacitado para ayudarlas a superar su adicción y suministrar guía a sus familiares.

Esta semana, la Fundación Salvando al Alcohólico inauguró en San Rafael Abajo, Desamparados –San José–, esa instalación. Se ubica al lado de una casa de la misma organización donde existe otro centro que atiende a la población masculina.

Según Gílbert Soto, director de la Fundación, este espacio cuenta con un médico, una enfermera, una trabajadora social y una psicóloga, todos a tiempo completo y capacitados para atender las características, temores y necesidades de ellas.

Ese personal entiende que hay muchas ideas erradas sobre el consumo de licor en mujeres. “El alcoholismo en la mujer está más rodeado de mitos y de estigmas. Por ejemplo, la gente no sabe que hay más mujeres que toman en sus casas solas y no en bares, como los hombres”, dijo Soto.

Añadió que la creación del nuevo espacio pretende responder a una necesidad en el país.

“En el pasado ha ocurrido que ciertos hombres no quieren internar a sus esposas en un hogar mixto por miedo a los demás hombres en recuperación”, manifestó el funcionario.

La oferta. La nueva casa permitirá a mujeres de todas las edades recibir tratamiento para su desintoxicación, alimentación, vestuario y hospedaje. Tiene capacidad para acoger a ocho mujeres.

El centro no cobra una tarifa fija por el internamiento, sino que el aporte es voluntario. Además, recibe donaciones, que son la base de su funcionamiento.

Según expusieron sus promotores, las afectadas que lleguen allí recibirán terapias individuales y también grupales.

“Al igual que los hombres, ellas recibirán tres terapias al día, basadas en los principios de Alcohólicos Anónimos y se les motiva para que tengan nuevos proyectos”, declaró Gílbert Soto.

Está previsto que cada internamiento tenga una duración de dos semanas. Sin embargo, en los casos más serios, el proceso podría demorar una o dos semanas adicionales.

Como parte de las actividades, ellas podrán escuchar allí testimonios de mujeres que ya superaron la adicción. Tal es el caso de una joven josefina, de 35 años, quien prefirió no dar a conocer su nombre. “Yo llegué al hogar devastada, sin esperanzas, llena de frustraciones y de dependencias emocionales, no solo al licor. Ahora soy consejera de las que se internan porque quiero que vean que yo pasé por lo que ellas pasan. Hay cosas que no podemos cambiar, pero podemos mantenernos sobrias”.