Irene Rodríguez. 30 octubre, 2015

Su nacimiento, hace 10 años, conmocionó a todo el país. Su exitosa separación, hace ocho, también.

Yurelia y Fiorella Arias Rocha, vecinas de Alajuelita, nacieron unidas por la parte baja del tórax y el abdomen.

Hoy, ellas cursan el cuarto grado en la Escuela de Hatillo y su vida es como la de cualquier otro par de gemelas idénticas. Atrás quedaron las complicaciones a consecuencia de su nacimiento con tejidos en común.

¿Por qué se dan estos casos en la naturaleza? Los siameses se originan como cualquier otro parto de gemelos idénticos: un solo óvulo se fecunda y, por razones desconocidas, se divide en dos, cada uno con su propio cordón umbilical.

Yurelia y Fiorella Rocha tienen diez años. | MAYELA LÓPEZ/ ARCHIVO
Yurelia y Fiorella Rocha tienen diez años. | MAYELA LÓPEZ/ ARCHIVO

Pero en los siameses hay una diferencia clave: la división no ocurre cerca del día 10 de gestación, sino más bien cerca del día 13, con lo que la división no se completa y ambos bebés terminan compartiendo uno o más tejidos u órganos.

Solo el 2% de este tipo de bebés están unidos por la cabeza (como sucede con los hermanos de San Vito), el 73% están unidos por el tórax, el 13% por la espalda y el 6% por la pelvis.

Los casos más complicados de separación son los que comparten cerebro y corazón.