Irene Rodríguez. 12 julio
Esta es la imagen del virus SARS-Cov-2, causante de la covid-19, ingresando a células. Imagen: Elizabeth Fischer, Unidad de Microscopia NIH/NIAID
Esta es la imagen del virus SARS-Cov-2, causante de la covid-19, ingresando a células. Imagen: Elizabeth Fischer, Unidad de Microscopia NIH/NIAID

El 1.° de julio, una mujer de 71 años acudió al Hospital San Rafael de Alajuela con un fuerte dolor abdominal y diarrea. No tenía fiebre, no tenía tos, ni estornudos. Tampoco dificultad respiratoria.

Los funcionarios del centro médico sabían, sin embargo, que los síntomas de aquella mujer se ven, aunque raras veces, en la covid-19, y le tomaron una prueba. Dio positivo, pero ella murió en su casa antes de saber su diagnóstico.

Este no es el único caso con esas características.

Semanas antes, en otro hospital costarricense, otra persona ingresó sin ningún síntoma más que un fuerte dolor abdominal, se le revisó y se le trató por su dolor. La prueba diagnóstica se le practicó ante sospechas de que había estado con un caso positivo. Una veintena de trabajadores del hospital fueron enviados a aislamiento.

En mayo pasado, en el Hospital de San Carlos, una persona con diabetes llegó a consultar por problemas de glucosa. No se sospechaba alguna relación con covid-19, pero sí. 21 funcionarios del centro de salud fueron aislados al confirmarse el diagnóstico.

Estas historias –las últimas dos de ellas referidas por el internista e intensivista Marco Vinicio Boza- explican el reto que presenta para el personal de salud la covid-19.

Ninguna de estas personas presentaba fiebre, ni tos, ni estornudos, ni dolor de cabeza, ni dificultad respiratoria. No habían perdido el olfato y no tenían cambios en el sentido del gusto. No parecían tener una enfermedad respiratoria, pero covid-19 ya ha demostrado ser mucho más que eso.

“Es una maestra del disfraz. La covid-19 es una maestra del disfraz. Y eso es un reto”, sentenció.

Sus palabras coinciden con las manifestaciones del director de Vigilancia de la Salud del Ministerio de Salud, Rodrigo Marín, quien este sábado se refirió a la covid-19 como una enfermedad “muy compleja”.

Lo hizo en referencia a diagnósticos realizados post mortem, debido a sospechas o dudas sobre la causa de muerte.

“Decidimos hacerle pruebas a personas que fallecieron si hay alguna duda de la causa (de muerte)o existiera alguna posibilidad de la enfermedad. Si no encontramos causa, hacemos la prueba para saber. Algunas de ellas han fallecido en la casa. Es una enfermedad muy compleja”, expresó.

Entender los disfraces en Costa Rica

El mundo lleva seis meses de convivir con el SARS-CoV-2, virus causante de la pandemia. Aunque cada vez se le conoce más y mejor, sigue dando más preguntas que respuestas en cuanto a formas de transmisión, síntomas, y efectos a mediano y largo plazo.

Sin embargo, el comportamiento varía de país en país. El virus sigue siendo el mismo, la ciencia ha determinado que hasta el momento la genética de este no se ha modificado lo suficiente para generar cambios según el subtipo de virus, pero sí cambian las poblaciones, las costumbres, el estado de salud de un pueblo, su comportamiento.

“Esto es una interacción entre el virus y su hospedero (paciente), así es como se manifiesta, entran en juego características del virus, pero también de la persona”, dijo en una entrevista anterior el infectólogo Álvaro Avilés.

En Costa Rica, desde marzo se estudia cómo se manifiesta la enfermedad.

“Cuando llegó la pandemia al país ya habíamos analizado los perfiles de cómo se veía esta en los otros países. Conforme pasó el tiempo y fuimos viendo pacientes comenzamos a ver cosas que en China no había: vimos anosmia (pérdida del sentido del olfato) y disgeusia (cambios en el sentido del gusto), eso no se vio en China, pero sí se vio en Europa; vimos problemas digestivos, algo más común en Estados Unidos y en Suramérica que en otras localidades”, apuntó Boza.

Se suma el hecho de que esta información se en tiempo real a como se va encarando la enfermedad.

“Las decisiones las tomamos sobre datos imperfectos, que se van depurando conforme estamos en contacto con ellos, pero los datos los vamos recibiendo a como la gente va enfermando y las manifestaciones que se van viendo en este país y en el mundo”, comentó la epidemióloga y exviceministra de Salud, Ana Cecilia Morice.

De momento, los especialistas costarricenses tienen definidos cuatro escenarios donde se ubican las personas según las manifestaciones de la enfermedad: los asintomáticos, los pacientes leves, los graves, y los críticos. En cada uno de ellos los disfraces son muy diferentes.

Escenario 1: no hay síntomas del todo... o no de momento

Son personas que sí adquieren el virus, pero nunca registran síntomas, ni siquiera un dolor leve o mayor mucosidad. De acuerdo con Vigilancia de la Salud del Ministerio de Salud, al 20 de junio pasado, el 8,3% de los casos en Costa Rica han sido asintomáticos.

“El 8,3% de las personas a las que se les ha hecho examen son asintomáticas; posiblemente son más, pero no se les ha hecho el examen”, apuntó Boza, quien recalca que en algunas poblaciones se ha visto que los asintomáticos son cerca del 30% o 40% de los pacientes.

¿A qué se debe? La respuesta aún no se tiene, pero sí hay hipótesis.

Cuando un virus ingresa al cuerpo comienza a replicarse, es decir, a crear copias de sí mismo, de esta manera es como subsiste y puede transmitirse a otras personas. El número de copias de un virus se conoce como carga viral. En términos generales, cuanto mayor es la carga viral, mayores los síntomas y la posibilidad de contagio.

“Creemos que se trata de personas con un sistema inmunitario fuerte, por ello tienen menor carga viral detectable. Si su aparato inmunológico es tan fuerte, frena la replicación del virus y con esto los síntomas ni se perciben”, evidenció Boza.

“El hecho de que no tengan síntomas disminuye capacidad de transmisión, pero no la elimina. Usualmente, cuando contagian, lo hacen a personas con las que conviven y tienen mucha proximidad física”, agregó.

Por esto, advierte Boza, debemos cuidarnos al salir, especialmente en los espacios de trabajo.

“En ningún lugar es tan riesgoso tener asintomáticos como en un entorno laboral. Solo por poner un ejemplo: en un call center sería impensable trabajar sin distanciamiento y sin mascarilla”, advirtió el especialista.

El 8,3% de los costarricenses diagnosticados con covid-19 han sido asintomáticos

Para Mike Ryan, jefe de atención de emergencias de la Organización Mundial de la Salud (OMS) es mucho lo que aún no se sabe de estas personas.

“No es tan fácil como decir que son personas que tuvieron una mejor alimentación o que hicieron más ejercicio y por eso tenían mejores defensas y nunca sintieron nada. Una buena alimentación siempre fortalecerá el sistema inmune, pero no es así de fácil la relación para no tener síntomas”, indicó Ryan.

María van Kerkhove, jefa técnica de covid-19 de la OMS, insiste en que a esta complejidad se le une otra: la de los presintomáticos, personas que, aún no experimentan síntomas, pero que lo harán en un par de días, estas sí tienen mayor posibilidad de infectar a otros.

“Las personas pueden transmitir el virus antes de sentirse enfermas, especialmente los dos o tres días anteriores. Al no toser o estornudar, usualmente transmiten al hablar”, expresó van Kerkhove.

(Video) El rol de los asintomáticos en la covid-19

Escenario 2: síntomas leves... y variados

La gran mayoría de las personas con el virus en nuestro país entran en este escenario. Son personas con síntomas leves y que se recuperan en su casa.

Aunque la mayoría de estos pacientes tienen el comportamiento similar al de una gripe fuerte, no es la única, los disfraces que toma el virus para manifestarse son tan diferentes que dificulta su detección y tratamiento.

“En Costa Rica tenemos presentaciones muy raras: solo fiebre, solo dolor de cabeza, solo dolor abdominal”, expresó Boza.

Y agregó: “es más, según datos del Cendeiss (Centro de Desarrollo Estratégico e Información en Salud y Seguridad Social), solo el 80% de la gente en Costa Rica tiene tos, ese otro 20% es muchísima gente. Solo un 76% tiene fiebre, ese otro 24% es muy grande”.

También se dan los casos, como el de la persona en San Carlos que registró solo un aumento de azúcar.

“Algo que les explicamos a las familias es que estén vigilantes a cambios bruscos sin mayor explicación de sus niveles de glucosa. En un paciente con diabetes, sí puede ser un síntoma de covid”, manifestó el endocrinólogo José Manuel Jiménez.

Las personas en este escenario usualmente duran de cinco a diez días con manifestaciones y a los 14 días ya están libres del virus.

El problema: al tener manifestaciones tan raras y que muchas personas no reconocen como sospechosas, cabe la posibilidad de que se les diagnostique pero sí podrían contagiar.

Estas son partículas del SARS-CoV-2, virus causante de la covid-19, aisladas de un paciente y puestas en un microscopio electrónico. Fotografía: NIAID
Estas son partículas del SARS-CoV-2, virus causante de la covid-19, aisladas de un paciente y puestas en un microscopio electrónico. Fotografía: NIAID
Escenario 3: pacientes graves

En el tercer escenario están las personas que ya requieren una hospitalización, pero no necesitan cuidados intensivos.

“Los cuadros de neumonía tienen una ventaja: sí son los clásicos. Hay fiebre, falta de aire, dolor de cabeza. Si usted tiene eso, busque ayuda”, enfatizó Boza.

No obstante, hay faltante de aire que no se manifiesta sino hasta muy tarde.

“Se llama hipoxia silenciosa. Pueden pasar varias horas o hasta un par de días antes de que la persona sienta la falta de aire. Parte de lo que hemos implementado con los pacientes es medirles la concentración de oxígeno cuando lleguen a consulta, así podemos detectar esto antes de que sea parte”, dijo el intensivista.

Para el especialista, el mayor riesgo de estos pacientes es que deben vigilarse, porque en cualquier momento podría pasar al escenario 4.

Escenario 4: pacientes críticos

Son las personas que requieren de cuidados intensivos, y quienes están en mayor riesgo de fallecer.

“Las personas que tienen neumonía son muy frágiles, muy cambiantes”, apuntó Boza.

Quienes tiene factores de riesgo como diabetes, hipertensión, fumado, obesidad o edades mayores a 65 años son más propensas a llegar a este escenario.

¿Qué hacer?

Es cierto que el 94% de los costarricenses que han tenido covid-19 no requieren de un hospital, pero las posibilidades de contagio a personas frágiles sí son altas.

“La tirada es que esta enfermedad es terriblemente contagiosa. Si no me cuido, por culpa mía pueden salir 20 contagiados en diferentes días. La responsabilidad individual es muchísima”, recalcó Boza.

Por eso, no deben olvidarse las reglas de oro, la primera consiste en respetar esa burbuja social, las personas que viven en la misma casa, y, al salir mantener las distancia con las personas que no son de esa burbuja.

FUENTE: Ministerio de Salud    || DISEÑO / LA NACIÓN.