Irene Rodríguez. 5 junio
Ana Vindas considera que es vital reutilizar todo lo posible, y, cuando ya algo debe desecharse, hay que separar los residuos y lavarlos y secarlos bien para que vayan al reciclaje. Fotografía: Jorge Castillo
Ana Vindas considera que es vital reutilizar todo lo posible, y, cuando ya algo debe desecharse, hay que separar los residuos y lavarlos y secarlos bien para que vayan al reciclaje. Fotografía: Jorge Castillo

A Ana Vindas Smith siempre le llamó la atención el cuidado del planeta. Esta profesora de español pensionada recuerda que más de una vez puso a sus alumnos a leer textos en los que se hablaba del divorcio entre la humanidad y la naturaleza.

Sin embargo, como muchos costarricenses, creció en una época donde aún no se hablaba de reciclaje, prácticamente había un solo basurero en el hogar para todo los desechos y las ideas sobre cómo cuidar el medio ambiente eran un eco lejano.

Su compromiso comenzó ya después de pensionada. En el 2010 llegó a la Asociación Gerontológica Costarricense (Ageco) a recibir un taller literario. Menos de un año después, descubrió que allí mismo existía un club llamado “Amigos del Ambiente” y comenzó a realizar un voluntariado con ellos.

En el 2013 asistió a una charla que dio el teólogo Leonardo Boff en la Universidad La Salle. Allí, el experto habló sobre el cuidado del planeta. Ella y su hija compraron un libro. Él lo firmo con una invitación directa: “Ana, sed cuidadosa con el ambiente”.

“Esa frase me cambió. Yo no reciclaba en mi casa ni nada, entonces comencé a ver qué podía hacer”, destacó esta vecina de San Pablo de Heredia.

Ella asegura que las prácticas más cotidianas, las más pequeño, han sido clave para hacer los cambios más grandes.

“Todo comienza llevando nuestras propias bolsas o cajas cada vez que vamos de compras, rechazando lo que no vamos a necesitar: desde bolsas plásticas, pajillas, tapas plásticas. Y luego, con el plástico o vidrio que sí nos traemos, tratemos de utilizarlo la mayor cantidad de veces posible. Y ya cuando no hay más, separarlo para que no se junte todo y así se pueda volver a usar”, aconsejó Vindas, de 68 años.

Esta misión por un mejor planeta no solo la tiene en su casa. A través del club Amigos del Ambiente de Ageco, también ha redactado pequeñas cuñas para radio, escribe para un boletín y además, asesora a quienes le piden ayuda.

“La gente no es a la primera que entiende, alguna sí, pero la mayoría no, hay que estar repitiendo para lograr el efecto de que se comprometan con el ambiente”, concluyó Vindas, convencida de que sí se puede marcar la diferencia.