Irene Rodríguez. 19 noviembre, 2016
 Esta imagen muestra cómo es el satélite y el uso que tendrá en la órbita espacial para dar mejor información sobre condiciones climáticas.
Esta imagen muestra cómo es el satélite y el uso que tendrá en la órbita espacial para dar mejor información sobre condiciones climáticas.

Despegó en el límite de su ventana de tiempo, a las 5:42 p. m. hora de Costa Rica con un propósito sólido: ser el satélite que brinde mejores imágenes meteorológicas y así dar no solo un mejor análisis de pronósticos del tiempo; también mejorar la predicción de huracanes, tornados y otros fenómenos naturales.

Un problema en el vehículo de lanzamiento hizo que se retrasara durante una hora el lanzamiento del GOES-R, el primero de una nueva generación de satélites geoestacionarios de la NASA y de la Administración Estadounidense del Océano y de la Atmósfera (NOAA) , declarado por estas organizaciones como “el ojo del clima más avanzado hasta el momento”.

“Un minuto más y habríamos tenido que esperar al menos un par de meses más”, se escuchó a través de la señal de Internet de la NASA.

Detrás de este lanzamiento hecho en el Centro Espacial Kennedy en Cabo Cañaveral, Florida, está el talento de una tica: la ingeniera Sandra Cauffman, quien hoy es la subdirectora de la División de Ciencias Terrestres de la NASA, pero quien fuera subdirectora del programa GOES-R y hoy continúa trabajando de cerca en él.

“Es un salto cuántico. Esto revolucionará la forma de hacer pronósticos y previsiones del tiempo y ayudará a tomar decisiones”, dijo Cauffman durante una conferencia de prensa en la que explicó este proyecto.

 El lanzamiento del satélite se hizo desde el Centro Espacial Kennedy, en Cabo Cañaveral, Florida. Un problema en el vehículo de lanzamiento retrasó la misión una hora.
El lanzamiento del satélite se hizo desde el Centro Espacial Kennedy, en Cabo Cañaveral, Florida. Un problema en el vehículo de lanzamiento retrasó la misión una hora.

Aportes. El satélite GOES-R tiene muchísimas aplicaciones para el estudio de los fenómenos meteorológicos que pueden usarse para estudiar modelos científicos, pero también para una mejor toma de decisiones en momentos de huracanes y tornados.

Por ejemplo, en cuestión de 30 segundos (cinco veces más rápido que la generación anterior de satélites), los científicos, podrán saber de la trayectoria e intensidad de tormentas y posibles huracanes desde sus componentes como la rayería, la intensidad de los vientos y la formación de nubes. Las imágenes también tendrán mejor resolución y definición y los datos serán más completos. Y en cuestión de cinco a 15 minutos, se podrán observar los cambios en las condiciones de todo el planeta.

En el pasado, Sandra Cauffman fue subdirectora de un proyecto llamado MAVEN que pretendía conocer mejor la atmósfera del Planeta Rojo . | CARLOS GONZALEZ
En el pasado, Sandra Cauffman fue subdirectora de un proyecto llamado MAVEN que pretendía conocer mejor la atmósfera del Planeta Rojo . | CARLOS GONZALEZ

Esto permitirá tomar decisiones de cuándo es mejor evacuar a una población para así evitar heridos y muertos. También se reducirían las falsas alarmas.

Asimismo, esta nueva generación de satélites servirá para el análisis del cambio climático.

El GOES-R tendrá otras aplicaciones útiles para entender y a actuar mejor ante otro tipo de fenómenos naturales.

 El lanzamiento del satélite se hizo desde el Centro Espacial Kennedy, en Cabo Cañaveral, Florida. Un problema en el vehículo de lanzamiento retrasó la misión una hora.
El lanzamiento del satélite se hizo desde el Centro Espacial Kennedy, en Cabo Cañaveral, Florida. Un problema en el vehículo de lanzamiento retrasó la misión una hora.

Por ejemplo, se mejoraron los algoritmos de detección de niebla. Así se podrán prevenir con mayor precisión los accidentes de aviación.

Además, en caso de erupción volcánica, se podrá medir la altura y dirección de la pluma de emanación de gases para así alertar a científicos y poblaciones sobre posible caída de cenizas

El GOES-R cambiará de nombre a GOES-16 una vez que entre en órbita –tiempo aún no estimado por la NASA– y su primer tarea será un monitoreo general durante un año, para después entrar en operaciones más específicas de análisis climático.