Fabrice Le Lous. 18 abril

Antes que nada, lo sabemos; existe un aura conspirativa sobre la posibilidad de que el nuevo coronavirus sea un invento humano, creado en un laboratorio. Este halo de misterio, justamente, hace que el tema sea tan viral. Y el hecho de que el gobierno chino dijera en marzo que el virus fue creado por Estados Unidos, y el que el gobierno estadounidense sugiriera en abril que el virus fue creado por China, solo aumentan el interés.

En los últimos días, los señalamientos entre países han subido de nivel, con una publicación del Washington Post que asegura que, desde 2018, oficiales estadounidenses habían sido testigos presenciales de presuntas fallas de bioseguridad en el laboratorio de virología de Wuhan, el único en China con el nivel 4 de bioseguridad (el más alto).

La publicación de los memorándum con serias dudas sobre la seguridad en el laboratorio, y con alertas sobre una posible “nueva pandemia como el SARS” producto del trabajo realizado en Wuhan, han empujado a que Estados Unidos lleve a cabo una “investigación completa sobre cómo el virus salió al mundo”, según anunció Mike Pompeo, el secretario de Estado, este viernes 17 de abril.

En este Explicador ofrecemos el punto de vista científico a la pregunta: ¿el nuevo coronavirus pudo haber sido ser creado en un laboratorio? Por ahora, acuciosos estudios y una ola de expertos creen que el SARS-CoV-2 proviene de la naturaleza.

Consultamos la revista científica Nature Medicine, y nos acompañan Eugenia Corrales-Aguilar, microbióloga del Centro de Investigación de Enfermedades Tropicales (CIET) de la UCR, doctora en Virología y catedrática universitaria; Christian Marín Müller, virólogo y científico emprendedor; y María Luisa Ávila, infectóloga pediatra y ministra de Salud de Costa Rica entre 2006 y 2011.

(Video) EE. UU. investiga para saber si el coronavirus salió de un laboratorio en Wuhan

¿Se puede crear virus y enfermedades en laboratorios?

Yep. Se puede y se hace con cierta frecuencia. En este articulo de 2014 de la revista The Atlantic, titulado “Científicos están creando nuevas e incurables enfermedades en laboratorios. ¿Es esto razonable?”, se explica una de las razones para esta práctica.

La gripe aviar H5N1 mató a una veintena de personas en Hong Kong en 1997 y ha matado únicamente a unas 400 personas en el mundo entero desde entonces, narra el artículo, porque el virus no se transmitía fácilmente de persona a persona.

Para el tiempo en que salió el artículo, científicos encontraron la forma de hacer que el virus del H5N1 se contagie fácilmente entre hurones, un animal que usan como modelo. Según ellos, el virus se debía hacer más transmisible para entender mejor la enfermedad y preparar vacunas potenciales.

Por otra parte, en un video publicado en setiembre de 2019 por la revista Seeker, se ahonda sobre virus ingeniados por humanos como nuevas armas biológicas. Y en un artículo de los Centros de Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), se explica cómo en 2001, tras los atentados del 9/11, se usó una modificación de la bacteria del carbunco (ántrax) para afectar a objetivos precisos vía cartas enviadas por correo. 22 personas resultaron contaminadas por el ataque y 5 fallecieron.

La doctora Eugenia Corrales-Aguilar, del CIET, nos confirma que no es raro que en Microbiología se manipulen y se creen virus por razones académicas.

La importancia científica de crearlos radica en que ayudan a entender mejor el comportamiento de "virus hermanos" que existen en la naturaleza.

“Durante mi doctorado y posdoctorado yo modifiqué virus”, comenta Corrales. “Extraíamos el ácido nucleico del virus. Ya cuando tenía la información genética modificada por diferentes técnicas moleculares, esta información genética la introducía en células. Los virus son organismos intracelulares que dan instrucciones a la célula para hacer copias de sí misma. Ya con la información genética modificada, uno podría hacer virus nuevos en el laboratorio”.

Sin embargo, explica Corrales, por todas las técnicas de modificación que se hace en los laboratorios por científicos, siempre quedan huellas o marcas que son pruebas de la manipulación artificial. Y en el nuevo coronavirus que ocasiona el covid-19 no se han encontrado estas huellas de manipulación.

“Al ver este nuevo virus, al que diferentes grupos de científicos en diferentes lugares del mundo hayan podido secuenciar su genoma completo y nadie haya visto ninguna de estas huellas o estas pistas que me indicarían que alguien estuvo modificando algo, yo podría decir que no fue creado en un laboratorio”.

El Instituto de Virología de Wuhan, único laboratorio de bioseguridad nivel 4 de China. Foto: Hector Retamal / AFP.
El Instituto de Virología de Wuhan, único laboratorio de bioseguridad nivel 4 de China. Foto: Hector Retamal / AFP.
Científicos ticos descartan que el SARS-CoV-2 sea de origen artificial

--Como veremos a continuación, no hay blancos o negros en este tema. Por ahora, no hay una forma de descartar al 100% una teoría u otra, pero hay datos que hacen creer a los científicos que el SARS-CoV-2, el coronavirus que transmite la enfermedad covid-19, proviene de la naturaleza y viene evolucionando desde hace unas tres décadas.

--“Hay gente que insiste que este coronavirus salió de un laboratorio”, dice la viróloga Eugenia Corrales-Aguilar. “En ciencia ficción y en muy mala suerte, hay posibilidades de que eso ocurra, pero yo también he trabajado con coronavirus de murciélagos en el país. Todos estos trabajos se hacen bajo altas medidas de bioseguridad. No es tan fácil que un virus se escape del laboratorio”.

--Hasta ahora, tras comparar la información genética del coronavirus SARS-CoV-2 con coronavirus de otros animales, como murciélagos y pangolines, se ha encontrado que el que más se asemeja es el de un murciélago. Pero las similitudes no son suficientes para determinar que el origen es 100% de un murciélago o de un pangolín.

--Sobre esta similitud, Corrales nos explica que el SARS-Cov-2 se parece en una pequeña región a coronavirus de animales: la parte con la que se une al receptor celular de los humanos.

--“El virus tiene el receptor viral, que es como la llave, y el receptor celular es como la cerradura. Esa llave y esa cerradura tienen que encajar para que el virus pueda infectar esa célula. Entonces hay una parte de esa llave; de ese receptor viral, que se parece a uno de pangolín. Pero es solo una pequeña región. Si usted compara todo el virus de los pangolines, no se parece tanto como el del murciélago. El del murciélago tiene un 96%, y esa región del pangolín tiene un 98%”.

--Estos datos, continúa la experta, dan una indicación de cuál podría ser un animal donde el virus ha estado evolucionando para llegar a infectar al ser humano. De los siete coronavirus que afectan a los humanos, la mayoría se originó en murciélagos. Luego, el virus pudo viajar a través de otro animal para llegar hasta el ser humano.

--Según los estudios filogenéticos (disciplina encargada de clasificar a los seres vivos dando cuenta de su historia evolutiva) del SARS-CoV-2, este coronavirus tiene unos 20 o 30 años de estar en la naturaleza, evolucionando.

--Para determinar al 100% el origen de un virus, detalla Eugenia Corrales, se necesitan más estudios de la información genética.

--“Se necesitan muestreos extensivos de más animales en la naturaleza para ver si se encuentra el mismo virus. Por ejemplo, con Ébola se han hecho todos estos estudios, y el más parecido es también el virus de un murciélago, pero no se ha encontrado exactamente el virus”, explica Corrales.

--Aunque no se tenga certeza todavía sobre el origen definitivo del SARS-CoV-2, la mayoría de científicos descarta que provenga de un laboratorio.

--El virólogo Christian Marín Müller, quien ha estudiado este coronavirus en el país, insiste que, a pesar de las revelaciones del Washington Post sobre Wuhan, “no existe evidencia que pueda demostrar que este salió de un laboratorio”.

--De hecho, el mismo Washington Post reconoció esta falta de evidencia dos días después de que se publicara su artículo sobre la seguridad en el laboratorio de Wuhan.

--“Nosotros hemos estudiado la genómica del virus y podemos entender que el virus viene evolucionando y ha tenido transferencias genéticas de diferentes tipos de animales, incluyendo murciélagos y pangolines. Y entonces podemos definir que no es de origen de laboratorio. De la misma manera, no tiene estas marcas moleculares o firmas moleculares que son típicas de las construcciones que hacemos en los laboratorios”, afirma Marín Müller.

--A su vez, la infectóloga pediatra María Luisa Ávila también considera improbable que el SARS-CoV-2 provenga de una creación humana.

--“Por lo que he leído, de revistas muy serias y de virólogos de mucho prestigio, no es posible que este virus sea creado en un laboratorio, porque tiene una estructura sumamente compleja para que se pueda desarrollar en un laboratorio”.

Una trabajadora del laboratorio de Wuhan en febrero de 2020. Foto: Johannes Eisele / AFP.
Una trabajadora del laboratorio de Wuhan en febrero de 2020. Foto: Johannes Eisele / AFP.
Estudio de Nature Medicine: El origen proximal del SARS-CoV-2

El pasado 17 de marzo de 2020, cinco científicos publicaron el estudio “The proximal origin of SARS-CoV-2” en la revista científica Nature Medicine. En él, se enuncia un hallazgo que serviría como fuerte prueba del origen natural del nuevo coronavirus. Lo simplificamos a continuación, pero si te interesa leer el artículo completo en inglés, podés encontrarlo aquí.

El coronavirus presenta mutaciones de selección natural

--El estudio se centró en los piquitos que conforman la forma microscópica de corona que tiene el virus.

--El coronavirus utiliza estos picos (o llaves) para agarrar las paredes externas de las células del huésped (de nosotros, en este caso) y posteriormente infectarlas.

--El receptor de nuestras células (o cerraduras) con el que se conecta el coronavirus se llama ACE2, y es responsable de regular nuestra presión arterial.

--El documento revela que el pico del coronavirus ha evolucionado para ser extremadamente compatible con el receptor humano. La perfección con la que se logra conectar al receptor ACE2 es tal, que los computadores no logran predecirla ni reflejarla en los simuladores.

--Según los científicos autores del documento, esto se trata de “un proceso de selección natural y no de ingeniería humana”, ya que en los estudios computarizados, no se logra que la simulación genere la misma afinidad.

--Tomando la “llave” del coronavirus y la “cerradura” en las células humanas, los análisis predictivos de las computadoras especializadas señalan que la interacción no es ideal. Pero se sabe que fuera de las pruebas, en la vida real, sí lo es.

--Según los científicos, si el coronavirus hubiese sido diseñado como una bioarma, se habría diseñado con más certezas computarizadas de que efectivamente afectaría a humanos.

--Además, el estudio muestra que la estructura del SARS-CoV es distinta de la de los demás coronavirus que afectan al humano, y se parece más a la estructura de coronavirus encontrados en murciélagos y pangolines que no han sido tan estudiados y de los cuales no se sabía que podían afectar a humanos.

--“Si alguien habría querido construir un nuevo coronavirus como un patógeno, lo hubieran construido desde lo que ya conocemos, desde un virus que sabemos que causa enfermedades”, describe la publicación.

--De acuerdo con los científicos y con un creciente número de expertos en la comunidad internacional, este estudio, aunque no es conclusivo, ofrece pruebas científicas de fuerza para creer que el SARS-CoV-2 proviene de la naturaleza.

--Por su parte, como nos recuerda la viróloga tica Eugenia Corrales, en la ciencia hay también escalas de grises. Como científica, ella no puede asegurar al 100% que el nuevo coronavirus no haya salido de un laboratorio, pero su valoración es que se trata de un mal natural.

--“Yo lo dudo, porque el laboratorio de Wuhan de virología es uno de los laboratorios de más prestigio con coronavirus y virus emergentes, y es un laboratorio con mucha bioseguridad. Yo conozco a virólogos que están trabajando en ese laboratorio y conozco a virólogos que están trabajando con influenza de murciélagos y coronavirus de murciélagos. Quisiera estar segura de que no salió de un laboratorio”, dice.

Los estudios internacionales disponibles, de momento, secundan su deseo.