11 mayo, 2012

En estos días que está tan de moda hablar de sostenibilidad y de cómo las empresas grandes y pequeñas se vinculan con la comunidad y el ambiente, es importante repasar estos conceptos para tener claro cuáles son los aspectos medulares que definen una empresa sostenible.

Primero que todo, y enmarcado en este contexto, sostenibilidad se puede definir como el uso equilibrado y responsable de los recursos naturales de manera que se pueda dar el desarrollo económico, social y ambiental de una comunidad a muy largo plazo. Las empresas como motores de desarrollo económico tienen una responsabilidad enorme con las comunidades donde están inmersas y sus metas no solo se limitan a la creación de empleo y riqueza, sino a la protección del medio ambiente y el desarrollo del entorno social que impactan.

Desde el punto de vista económico, una empresa es sostenible si logra ser efectiva y eficiente al mismo tiempo. El ser efectiva significa que una firma debe entregar el producto o servicio prometido en un tiempo dado, a un precio justo, a una calidad específica, y con el nivel de servicio adecuado. Por otro lado, una empresa es eficiente si logra una optimización en el uso de sus activos tales como mano de obra, materias primas, equipos, edificios, y otras infraestructuras.

Empresas de servicios y manufactura hoy en día cuentan con una serie de herramientas cualitativas y cuantitativas que bien aplicadas les podrían permitir un incremento considerable en la utilización de sus activos, así como un incremento en la satisfacción de sus clientes. La combinación exitosa de efectividad y eficiencia hace que una empresa sea sostenible a largo plazo desde el punto de vista económico.

Huella ambiental. La huella ambiental de una empresa o firma no se puede tomar a la ligera y debe ser parte de la estrategia competitiva del negocio. El uso intensivo de recursos naturales no solo como materias primas, sino para generación de energía incrementa día con día y, por lo tanto, las empresas deben diseñar acciones que lleven a una reducción del consumo energético y compensación de las emisiones por uso de energía que no se puede dejar de consumir.

De manera similar, las empresas deben proponer e implementar medidas para reducir el consumo de agua y su respectiva reposición. Esta estrategia de reducción y compensación es parte de varias empresas costarricenses, pequeñas y grandes, que ya han desarrollado e implementado mejores prácticas en la reducción del consumo energético y de agua, y además en la compensación de las emisiones por consumo eléctrico y reposición del agua usada en sus procesos.

Además, gracias al desarrollo de herramientas que permiten analizar el impacto ambiental de productos y procesos desde su nacimiento hasta el final de su vida útil, hoy estas mismas empresas diseñan productos y servicios que son fabricados o producidos utilizando procesos esbeltos (desperdicio mínimo), que requieren mínimo empaque y que se pueden reutilizar o reciclar al final de su vida útil.

Finalmente, las empresas de Henry deben contribuir también con el aspecto social, pero desde una forma estratégica. La mayoría de empresas que tiene programas de ayuda comunitaria o responsabilidad social lo hacen de forma filantrópica, donde no existe una conexión fuerte con la estrategia del negocio. Donar equipos, dinero, o solicitar a los empleados aportar horas de servicio en proyectos comunitarios que no tienen una vinculación real con las metas internas de la empresa es cortoplacista y no es considerado sostenible.

En su lugar, las empresas deben invertir tiempo y recursos en acciones comunitarias que se reflejen en flujos futuros de insumos o mano de obra calificada que la empresa necesitará en sus procesos de negocios o producción.

Un caso exitoso de responsabilidad empresarial a largo plazo o sostenible es una empresa exportadora de café orgánico que ha creado programas de ayuda comunitaria para apoyar la producción de café orgánico de sus proveedores. Esta acción o proyecto comunitario concreto ha traído grandes beneficios a estos pequeños proveedores y garantiza el abastecimiento de la materia prima a la firma exportadora. Además, esta misma empresa ha diseñado otro proyecto comunitario para plantar árboles que servirán para compensar sus emisiones por consumo energético y, asimismo, para proteger fuentes de agua comunitarias que la propia empresa requerirá como insumo en sus procesos de producción

El ser una empresa sostenible requiere de la incorporación plena de las dimensiones social y ambiental en la estrategia empresarial. Solo con un uso balanceado y responsable de los recursos naturales es que podremos crear un mundo más sostenible para todos.

Henry Quesada. Profesor, Departamento de Biomateriales Sostenibles, Virginia Tech