3 abril, 2011
 se exhibe en las salas de Cinépolis (Desamparados y Terramall-Tres Ríos). Puro Mula
se exhibe en las salas de Cinépolis (Desamparados y Terramall-Tres Ríos). Puro Mula

¿Dejaría usted a su hijo de cuatro años con un vago, irresponsable y “birrero”, y que además es su tío?  Este es el motivo alrededor del que gira la cinta centroamericana Puro Mula.

Joel es el eterno joven –de 30 años– que vive con su padre, pierde el tiempo y toca la guitarra. Él sabe que es una carga para su familia, pero lo acepta siempre que tenga una “chela” (cerveza) fría. La palabra ‘responsabilidad’ no existe en su vocabulario.

Sin embargo, justo en un día en que la resaca lo está matando, su hábito de dormir y beber se ve repentinamente interrumpido: debe cuidar a su sobrino. Joel no sabe cómo se llama el “patojo”; nunca ha cuidado niños ni le interesa. Intenta enchufarlo al tele y a los videojuegos, que para él fueron sus verdaderos padres –le enseñaron todo–, pero el niño es curioso y no cae en la trampa de la “videoidiotez”. Joel se duerme y el niño se escapa.

El filme cuenta un día en la vida de Joel, el peor. Lleno de peripecias, el protagonista recorre el barrio, y conocemos a los personajes que lo habitan: un microcosmos parcial de la Guatemala urbana de hoy.

Es una sociedad que, por un lado, busca opciones a las heridas de una larga guerra civil, para construir un mejor país.

Por otra parte, existen una niñez y una juventud sin esperanzas y cuyo parámetro sigue siendo la violencia.

Divertimento y crítica. El guión está cargado de frases hilarantes y continuas, a lo Woody Allen centroamericano y en jerga juvenil, como su título muestra.

El actor guatemalteco Domingo Lemus ofrece una interpretación extraordinaria de un joven irresponsable, algo ingenuo y, al fin, buena persona.

Empero, no todo es comedia. Se produce una fuerte tensión en el espectador frente al  hecho de que un niño de cuatro años, disfrazado de tortuga ninja, ande perdido por las calles de la ciudad de Guatemala, sobre todo cuando quien debe buscarlo parece no enterarse del peligro que corre el chico.

A medida que la cinta avanza, Joel sale del letargo de su borrachera y comprende que tiene un problema, pero ya es demasiado tarde.

Visualizamos una ciudad centroamericana con una fotografía que ni estiliza falsamente lo que son nuestros espacios, ni los degrada. No hay intención de mostrar una “belleza” que no existe, y un lugar como la pulpería quizá tenga más rejas que una cárcel.

No obstante, el policía que amenaza a todos los jóvenes delincuentes, resulta ser un gordo bonachón, un personaje que forma parte de la comunidad y que finalmente sabe que no hay verdadera maldad en esos muchachos sin futuro.

Puro Mula es divertimento sin pretensiones de obra de arte, pero resulta ser un retrato de la sociedad, especialmente de la desorientación de los jóvenes: sin valoraciones ni moralejas, más bien de manera lúdica, pero también con gui-ños críticos.

Un público regional. El cine centroamericano ha tenido una insólita producción audiovisual en la última década, especialmente en largometrajes.

Durante los años 90 sólo se realizó un filme de ficción: El silencio de Neto (1994), del guatemalteco Luis Argueta.

En los últimos diez años, por el contrario, tenemos 45 películas, de las cuales 18 se ubican en Guatemala. Algunos filmes han obtenido importantes premios internacionales, y otros han creado públicos entusiastas y han batido records de taquilla de megaproducciones hollywoodenses.

Puro Mula forma parte de esas películas taquilleras, entretenidas y profundamente propias. Ha llenado salas en Guatemala y se presenta en Panamá y en nuestro país.

Asimismo, ha obtenido el premio Primera Copia, que otorga el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, de La Habana.

La cinta es una combinatoria de talentos. Rodada en Guatemala, fue dirigida por el panameño Enrique Pérez, producida por la puertorriqueña Vilma Liella, y su guion es del mismo Pérez y del costarricense Ariel Escalante (del Colectivo Bisonte).

La edición se debe a Marcos Machado, también costarricense. Otros técnicos y artistas provienen de México y de Guatemala

Aquel grupo es el producto de un nuevo colectivo internacional, Best Picture System, que reúne a 10 estudiantes de la Escuela Internacional de Cine y Televisión de Cuba. Al graduarse, decidieron hacer un largometraje.

“Eran pocos los recursos, era poco el dinero y éramos pocos nosotros; pero todos teníamos muchas ganas de hacer una ‘estúpida’ película, y la hicimos. Tres semanas después de nuestra graduación, empezamos a filmar Puro Mula ”, explicó Enrique Pérez.

El sueño de una Centroamérica unida, cada vez más lejano en el plano político, se hace realidad en este filme. Puro Mula es un paso más en esta comunidad cinematográfica regional, que, a diferencia de Joel, sí tiene un rumbo definido: seguir haciendo cine y consolidar un público para nuestras historias.