Áncora

Otra vez Don Juan y su mito

La célebre ópera de Wolfgang Amadeus Mozart es eterna y se renueva constantemente. La Universidad Nacional presenta un montaje actualmente y la Compañía Lírica Nacional ofrecerá otro en julio

Credito: Maks Slefogt/ wikimedia commons
German: Der Sänger Francisco d'Andrade als Don Giovanni in Mozarts Oper
The Singer Francisco D'Andrade as Don Giovanni in Mozart's Opera (The Red d'Andrade)
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Credito: Maks Slefogt/ wikimedia commons German: Der Sänger Francisco d'Andrade als Don Giovanni in Mozarts Oper The Singer Francisco D'Andrade as Don Giovanni in Mozart's Opera (The Red d'Andrade) Object type painting
El cantante Francisco D'Andrade en el papel de Don Giovanni. Imagen: Maks Slefogt/ Wikimedia Commons.

Escribir nuevamente sobre uno de los grandes mitos occidentales resulta una tentación irresistible. Diríamos que es también… inagotable. Una crónica escrita por el escritor italiano Alessandro Baricco nos trae a cuentas del porqué. El autor de Seda (la vimos en el cine con una locura de mujer llamada Keira Knightley) afirma que “de todas maneras, a bordo del Don Giovanni estamos toda la vida y toda la vida estaremos. Esa es una ópera que nunca está acabada y –podríamos apostarlo–, nunca terminará”.

El Don Juan es eterno, como eterno es también el juego de luces y de sombras que se gesta a su alrededor. Nos entrampa: desde el acorde de re menor inicial –perpetrado, diría Eugenio Trías, “en clave terrorífica”– hasta el canon final a guisa de inconvincente moraleja, damos vueltas alrededor de ese juego dialéctico, que parece no concluir jamás. Afirmamos entonces, con Pierre Auguste Renoir, que “ya no queremos dioses y, sin embargo, los dioses son necesarios para nuestra imaginación: Bach o Mozart, y sobre todo, esa obra maestra de las obras maestras: el Don Giovanni”.

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