Por: Natalia Díaz Zeledón.   12 mayo
El 4 de abril, la célebre académica y activista feminista Angela Davis ofreció la la lección inaugural de la Universidad de Costa Rica. Foto: Alejandro Gamboa.
El 4 de abril, la célebre académica y activista feminista Angela Davis ofreció la la lección inaugural de la Universidad de Costa Rica. Foto: Alejandro Gamboa.

La activista estadounidense Angela Davis habla acerca de cómo el capitalismo propicia las condiciones de la esclavitud. Su voz describe, con toda claridad, los engranajes de un sistema de exclusiones frente a un público cálido.

En su conferencia en el Teatro Melico Salazar para celebrar el inicio de curso de la Universidad de Costa Rica, el martes 3 de abril, hay cientos de estudiantes, académicos y políticos que apenas recuperan el aire tras una tensa segunda ronda electoral.

“Si fracasamos en leer esas conexiones”, advierte Davis, “estaremos presos en un mundo blanco, cisgénero y eurocéntrico”.

Articulada y contestaria, la autora del libro feminista Mujeres, raza y clase (1983) y el tratado contra la industria carcelaria ¿Son obsoletas las prisiones? (2003), también respondió las preguntas de periodistas durante su breve visita a Costa Rica.

Estas son algunas de sus respuestas a dudas sobre la globalización, los movimientos políticos conservadores, la segregación de razas y, sobretodo, el lugar del feminismo en esos temas.

–¿De dónde saca la esperanza para creer que el racismo y clasismo serán borrados?

–No hay otra posibilidad que no sea la esperanza. Encuentro esperanza en la continua lucha radical, antirracista, feminista.

”(...) Recientemente hemos visto surgir un movimiento liderado por gente joven que conoce la historia de esas luchas y que tienen una mejor situación, basada en su conocimiento del pasado, para movilizar la lucha hacia adelante.

”He sido acusada de ser una optimista inveterada, pero he visto una enorme cantidad de cambios en mi vida, incluso cuando las cosas aparentan ser iguales.

”Veo una conciencia más profunda, una forma más matizada de comprender qué es lo que estamos enfrentando. Eso me da esperanza: ver que los jóvenes están en una mejor situación hoy que aquellos que lucharon por los derechos civiles en los años 1950, o quienes se involucraron en la campaña contra la esclavitud a inicios del siglo XX. Tengo fe, no hay alternativa”.

La exvicepresidenta Ana Helena Chacón, Angela Davis y la vicepresidenta Epsy Campbell. En el 2001, Davis y Campbell se conocieron en una conferencia sobre racismo. Foto: Alejandro Gamboa.
La exvicepresidenta Ana Helena Chacón, Angela Davis y la vicepresidenta Epsy Campbell. En el 2001, Davis y Campbell se conocieron en una conferencia sobre racismo. Foto: Alejandro Gamboa.

–Dijo en su conferencia que la administración de Donald Trump “terminará siendo una nota al pie de la historia”. Sin embargo, mucha gente se preocupa de que hay componente “viral” en este tipo de pensamiento político. ¿Compararía la situación política estadounidense con los movimientos conservadores en Costa Rica, Italia y Alemania que se han alineado con la derecha extrema?

–Dije que lo esperaba, pero no subestimo el daño que se ha hecho y que se puede hacer. De hecho, al considerar la situación en Estados Unidos, el hecho de que Trump haya nombrado un número sin precedentes de jueces federales que tienen cargos vitalicios es un indicador de que habrá un impacto duradero y perjudicial en las cortes.

”La cualidad viral de la elección de Trump podría ser subestimada. Dentro de Estados Unidos, ahora somos testigos de ejemplos explosivos de racismo, sucesos que asumimos relegados a la historia. Hemos visto el resurgimiento del nacionalismo blanco y el regreso del Ku Klux Klan.

”Así que no trato de subestimar el daño de las elecciones de Trump, del Brexit, la situación en Italia y en Brasil. Pero creo que, en este momento histórico particular, se han generado movimientos en oposición. Creo que puedo decir con seguridad que, dentro de Estados Unidos, la mayoría se opone a lo que la administración Trump representa. En Reino Unido, aún cuando votaron por el Brexit, es notorio que muchos que lo hicieron ahora están reconociendo las consecuencias de lo que se hizo.

”Como alguien involucrado en movimientos radicales, intento encontrar esperanza allí. Intento encontrar esperanza en que la historia la hacen masas de personas y los individuos no tanto.

”Veo en el mundo las señales de que reconocemos que, si queremos un futuro para este planeta, deberán ocurrir cambios políticos y en las estructuras económicas. No puedo garantizar si ocurrirán en próximos años o en la próxima década. Pienso que si la humanidad sobrevive, estará en un mejor lugar”.

–¿Cómo pueden contraargumentar los movimientos feministas y sociales contra el conservadurismo evangélico?

–El conservadurismo evangélico es un peligro y sé que lo confrontaron en este país. Los movimientos feministas están en la primera línea de lucha que intenta alejar al conservadurismo.

”Los derechos reproductivos de la mujer por los que se han luchado durante décadas y décadas, el acoso sexual y la violencia sexual, esos problemas tienen la capacidad de desafiar a los movimientos evangélicos en formas en las son extremadamente importantes en este periodo de tiempo.

”(...) No es accidental que fueran las marchas de mujeres las que dieron un liderazgo para la resistencia inmediata contra la administración de Trump. El movimiento de mujeres no es solo un movimiento para las mujeres. Cuando las mujeres se sublevan significa que el mundo entero se alza con ellas”.

Angela Davis en su casa, en setiembre de 1974. Foto: AP.
Angela Davis en su casa, en setiembre de 1974. Foto: AP.

–¿Cuál debería ser el rol de las organizaciones civiles que defienden los derechos humanos? ¿Por qué seguimos hablando de estos temas?

–Ni siquiera hemos comenzado a hablarlos. Los conceptos de ciudadanía han sido definidos en formas superficiales. Hay gente más involucrada en procesos democráticos, pero que no tienen papeles y son más ciudadanos que aquellos que tienen su ciudadanía por virtud de sus papeles.

”Dentro de los movimientos, esas discusiones han ocurrido. El movimiento de los derechos civiles de este siglo es el movimiento de los inmigrantes, de los refugiados en todo el mundo. Necesitamos descubrir formas de crear formaciones globales que reflejen esos sentidos de ciudadanía y derechos humanos.

”La categoría de derechos humanos permanece ambigua porque todavía no hemos aceptado que distinguimos racialmente a los humanos, aún cuando usemos instrumentos progresistas de derechos humanos.

”Es importante confrontar las categorías que usamos y reconocer que militan contra lo que queremos hacer. Pensar en los conceptos y categorías que usamos es importante. Muchas veces el problema está en lo que estamos dando por un hecho”.