William Venegas. 16 junio
La buena actuación de Milena Picado es uno de los puntos fuertes de 'El calor después de la lluvia'. Cortesía de Caramba Films
La buena actuación de Milena Picado es uno de los puntos fuertes de 'El calor después de la lluvia'. Cortesía de Caramba Films

Decía Albert Einstein que todo debe hacerse lo más simple posible, pero no más sencillo. La frase la traigo a colación luego de ver el filme costarricense El calor después de la lluvia (2019), del director Cristóbal Serrá, película que ha tenido su estreno comercial en estos días.

Luego de ver este filme, uno acepta que discurre con una mínima construcción dramática bien sostenida, pero lo cierto es que le falta complejidad, aunque sea una pizca más de complejidad, por lo que no logra trascender del todo el estado de ánimo de su personaje principal.

Su historia apenas da para un mediometraje y se le siente que, para llegar a sus 70 minutos, el filme recurre al fácil tránsito de alargarse con sus imágenes, que no con su historia propiamente dicha.

El calor después de la lluvia habla de los sentimientos de Juana, quien vive con un tipo que ni siquiera desea hablar de la palabra trabajo. Es ella quien lleva el peso económico de la relación. Por supuesto que se separan, aunque este conflicto no se nos muestra.

Es paradójica esta decisión del guion y del director: el filme, como dije antes, se alarga con determinadas imágenes, muchas muy bien logradas, en una especie de embeleso, como quien se admira ante un espejo desde su propia belleza, y, sin embargo, por otro lado, hace buen uso de la elipsis para suprimir hechos del relato.

Lo cierto es que en un agosto religioso, la pareja se encuentra de nuevo en la tradicional romería a Cartago. Aquí sí se alarga la película de manera bastante innecesaria, con el exceso de imágenes de dicha romería a la Virgen de los Ángeles, o sea, el contexto se sobrepone al texto. Luego vemos que dicho encuentro sacudió a Juana y la mete en crisis amorosa.

De ahí en adelante, El calor después de la lluvia se entretiene en especie de poema lírico sobre los sentimientos de la muchacha, mientras vemos en ella un proceso liberador de sus emociones. Es lo mejor del filme y, sin duda, la fotografía de Nicolás Wong se da gusto como arte expresivo, esto a partir de tener en foco la buena actuación de Milena Picado: pausada, precisa, emotiva y melancólica.

En esta parte aparecen el papá y la mamá de Juana, personajes cuyo diseño solo interrumpe el transcurrir del filme: teatrales, no dan la impresión de ser los padres de Juanita e interrumpen la verosimilitud del texto. Algo parecido se puede decir de la presencia del nuevo pretendiente de la muchacha que por ahí asoma.

Al contrario, aparecen personajes a los cuales se les pudo dar algún desarrollo para ganar con ellos, como el caso de la amiga de Juana en el río donde esta se baña y limpia sus reconcomios; sin embargo, el director prefirió de nuevo apoyarse en la fotografía y repetir imágenes de Juana en las aguas, como antes con la romería.

Como ven, no es fácil calificar esta película que igual está llena de calidez humana como de secuencias o personajes improductivos. Con todo, André Breton escribió que la crítica debería ser un acto de amor y, así, daré el paso de recomendarles este filme.

EL CALOR DESPUÉS DE LA LLUVIA

Título original: El calor después de la lluvia

Costa Rica, 2019

Género: Drama

Director: Cristóbal Serrá

Elenco: Milena Picado, Luis Carlos Bogantes

Duración: 70 minutos

Cine: Sala Garbo

Calificación: TRES estrellas ( * * * ) de cinco posibles