Revista Dominical

Su majestad Bad Bunny: un caso de estudio

Su nombre artístico se lo heredó un disfraz feo que escogió su mamá; puso las enaguas de moda entre los hombres; es hoy el artista más exitoso del planeta y no dejó de cantar en español para llenar estadios donde sea. Bad Bunny viene pronto a Costa Rica y su fenómeno merece análisis y explicaciones

Bad Bunny.  Imágenes cortesía de One, exclusivas para Revista Dominical hasta su publicación.
Bad Bunny. Imágenes cortesía de One, exclusivas para Revista Dominical hasta su publicación. Cortesía ONE.

Hace un par de semanas, protegiéndose del fuerte sol con sombrillas o resguardándose del frío de la noche en tiendas de campaña puestas sobre la acera, cientos de personas hicieron fila durante más de 24 horas afuera de un centro comercial, empujadas por la esperanza. Fue su último intento para comprar una entrada al concierto que Bad Bunny presentará en Costa Rica esta semana.

Aguantaron hambre, frío, sol y las ganas de ir al baño: todo valía la pena. La productora del show del cantante puertorriqueño en suelo tico anunció sorpresivamente que saldría a la venta un último lote de boletos. Tomando en cuenta que los tiquetes se creían agotados desde hacía meses, aquella noticia dio un hilo de esperanza a los que se habían resignado a escuchar el concierto más esperado del año desde las afueras del Estadio Nacional.

Bad Bunny ha cruzado líneas que antes se creían intocables: que el máximo astro del reguetón use faldas y bese por igual a hombres y mujeres ha significado un cambio en las reglas de un género musical históricamente señalado por machista. (Cortesía ONE.)
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