Jeannette Ruiz Delgado. 21 mayo

Las instituciones públicas, especialmente las empresas del Estado, están en la obligación de cumplir los objetivos fijados en el momento de su creación. A lo largo del tiempo, se han dado luchas de la ciudadanía por conocer qué pasa tras los muros de estas instituciones.

En esa tarea, la prensa ha desempeñado un papel fundamental para que se den a conocer los documentos públicos mediante el ejercicio de una fuerte presión en procura de una verdadera rendición de cuentas.

La transparencia es parte de los cambios positivos desde la adopción en el país de las mejores prácticas internacionales.

Con ese ánimo, algunas instituciones, como el Banco Nacional, ponen a disposición de la población las actas de las sesiones de sus juntas directivas. Solo se omite del conocimiento general lo que está protegido por la ley —secreto bancario y estrategia—. Hace unos días, con el deseo de continuar el camino hacia la transparencia, se tomó un acuerdo para publicar toda la información relacionada con capacitaciones dentro y fuera del país, al igual que las representaciones en foros a los cuales la institución es invitada. Se darán a conocer los participantes y los costos —autorizados según las tablas de costos de la Contraloría General de la República—, en el entendido de que la aprobación depende de un acuerdo del órgano colegiado.

La transparencia es parte de los cambios positivos desde la adopción en el país de las mejores prácticas internacionales. Otro punto sustantivo de esta agenda de cambio es diseñar y ejecutar un proyecto de mejores métodos de gobierno corporativo dentro del conglomerado. Si bien se cuenta con un diseño, existen más oportunidades para fortalecer la administración institucional.

Las mejoras apuntadas no solo responden a una necesidad de la institución, sino de la ciudadanía en general, ya que esta época de transparencia y rendición de cuentas exige, más que de discursos, acciones.

Procedimientos adecuados. La Junta Directiva puso en marcha el diseño de dicho modelo para cumplir fielmente sus obligaciones, ahora que la responsabilidad de estos cuerpos colegiados se basa en los procedimientos más adecuados establecidos por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y Basilea.

Partimos de un diagnóstico de las necesidades de gobierno, con entrevistas a las partes interesadas y reuniones con los actores que acompañan estos procesos, para hacer conciencia sobre la importancia del trabajo en equipo.

El diagnóstico fue presentado a la Junta y se aprobaron los pasos siguientes: el diseño de procesos, responsables, mecanismos de evaluación, retroalimentación y actualización a partir de un seguimiento mensual.

Esta forma de trabajo responde al cumplimiento de directrices gubernamentales como la MP-099 y de la Superintendencia General de Entidades Financieras (Sugef) sobre mejores prácticas, pero lo más importante para la institución es el valor agregado por la generación de confianza y valor. Las mejoras apuntadas no solo responden a una necesidad de la institución, sino de la ciudadanía en general, ya que esta época de transparencia y rendición de cuentas exige, más que de discursos, acciones.

La autora es presidenta de la Junta Directiva del Banco Nacional.