Columnistas

La Luna tiene competencia

Hasta de la zona del cielo más cercana a la Tierra hemos hecho un basurero

Isaac Newton supo sacar provecho al confinamiento impuesto por la pandemia de peste bubónica, y en poco tiempo produjo maravillas para la ciencia, entonces llamada filosofía natural.

Su magna obra Philosophiae naturalis principia mathematica (Principios matemáticos de la ciencia), publicada en 1687, y el invento del cálculo infinitesimal hicieron que el conocimiento científico se montara en un veloz tren.

Una historia apócrifa dice que la caída de una manzana (algunos agregan que hasta lo golpeó en la cabeza) lo condujo a pensar en cuál era la fuerza que estaba en operación. Y reflexionó sobre si esa fuerza (la gravedad) actuaba igualmente si la manzana estaba en una rama baja o en una alta, o también sobre algo tan alejado como la Luna y el resto de los astros.

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