Columnistas

Acuerdo para hacer el Estado eficiente

Prácticamente todos los candidatos ofrecen a los electores mejorar el funcionamiento del aparato estatal, en cómo hacerlo está la diferencia

Uno de los temas que surgen de manera recurrente en campaña es el descontento de la ciudadanía por el funcionamiento de muchas instituciones públicas. La percepción, casi generalizada, es que los servicios públicos son caros y de deficiente calidad.

Las noticias sobre actos de corrupción recientemente destapados, el despilfarro y los sobrecostos de las inversiones, los beneficios de los empleados públicos obtenidos a través de convenciones colectivas como los pluses salariales, las vacaciones extras, las pensiones de lujo a cargo del presupuesto y muchas más alimentan esa percepción. Tras de eso, las tarifas de los servicios públicos aumentan, usualmente por encima de la inflación de los demás bienes y servicios de la economía, justificados en que es “al costo”.

A lo anterior se suma la inoperancia en ciertas instituciones, en las cuales a veces dos o tres pretenden hacer lo mismo, sin que ninguno logre hacerlo bien. Otras han perdido su razón de ser, pero siguen operando para no despedir a los empleados.

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