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Cableado subterráneo, un plan con casi 15 años

Bajar el tendido público de San José a ductos subterráneos es un proyecto que nació hace aproximadamente 15 años.

El plan se diseñó en 1995 y, ese mismo año, la Compañía Nacional de Fuerza y Luz (CNFL) empezó a ejecutarlo hasta avanzar un 10%. Solo logró cubrir las cuadras centrales de la ciudad capital.

Años después, en el 2003, la CNFL reinició el trabajo hasta extender el sistema a lo largo de 350 cuadras para finales del 2004.

Para esa última etapa, Fuerza y Luz contrató a la empresa española Inabensa.

El contrato tuvo un costo de $52,5 millones. Sin embargo, luego, la empresa estatal solicitó la instalación de ductos adicionales para incluir los cables de telecomunicaciones.

Esa labor extra, que costó más de $1,3 millones, se hizo con el objetivo de evitar que luego las calles fueran abiertas de nuevo para instalar otros ductos.

Al quedar concluido, la CNFL retiró sus cables del tendido aéreo y reconectó la alimentación eléctrica de 8.500 comercios y 5.800 casas al sistema subterráneo.

No obstante, quedó pendiente el traslado de los cables telefónicos, semáforos y de televisión por cable.

El Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), por ejemplo, empezó a hacerlo en el 2006.

Para agosto del 2007, el ICE había retirado 57 kilómetros de su red aérea y todavía le faltaban otros 57 kilómetros.

Entre las empresas de televisión por cable, por ejemplo, para el 2007 Cabletica contaba con una red de unos 23 kilómetros.

Esteban Oviedo

Esteban Oviedo

Editor de Política. Es bachiller en Periodismo por la Universidad Federada. Recibió el premio de La Nación como “Redactor del año” en el 2005 y en el 2007 recibió el premio Jorge Vargas Gené.