Esteban Oviedo. 12 abril, 2009

Bajar el tendido público de San José a ductos subterráneos es un proyecto que nació hace aproximadamente 15 años.

El plan se diseñó en 1995 y, ese mismo año, la Compañía Nacional de Fuerza y Luz (CNFL) empezó a ejecutarlo hasta avanzar un 10%. Solo logró cubrir las cuadras centrales de la ciudad capital.

Años después, en el 2003, la CNFL reinició el trabajo hasta extender el sistema a lo largo de 350 cuadras para finales del 2004.

Para esa última etapa, Fuerza y Luz contrató a la empresa española Inabensa.

El contrato tuvo un costo de $52,5 millones. Sin embargo, luego, la empresa estatal solicitó la instalación de ductos adicionales para incluir los cables de telecomunicaciones.

Esa labor extra, que costó más de $1,3 millones, se hizo con el objetivo de evitar que luego las calles fueran abiertas de nuevo para instalar otros ductos.

Al quedar concluido, la CNFL retiró sus cables del tendido aéreo y reconectó la alimentación eléctrica de 8.500 comercios y 5.800 casas al sistema subterráneo.

No obstante, quedó pendiente el traslado de los cables telefónicos, semáforos y de televisión por cable.

El Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), por ejemplo, empezó a hacerlo en el 2006.

Para agosto del 2007, el ICE había retirado 57 kilómetros de su red aérea y todavía le faltaban otros 57 kilómetros.

Entre las empresas de televisión por cable, por ejemplo, para el 2007 Cabletica contaba con una red de unos 23 kilómetros.