Josué Bravo. Hace 1 día
El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez; el de Costa Rica, Carlos Alvarado; y de Guatemala, Alejandro Giammattei, dirigen la mesa de un foro regional para atender el problema del desplazamiento forzado en la región. Foto: Roberto Carlos Sánchez / Presidencia para LN
El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez; el de Costa Rica, Carlos Alvarado; y de Guatemala, Alejandro Giammattei, dirigen la mesa de un foro regional para atender el problema del desplazamiento forzado en la región. Foto: Roberto Carlos Sánchez / Presidencia para LN

La comunidad internacional anunció este jueves una cooperación de $110 millones para Centroamérica y México a fin de atender el desplazamiento forzado de personas en la región.

$57 millones son aportados por los Estados Unidos, $22,5 millones por la Unión Europea (UE) y $7,6 millones por España.

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Los restantes $22,8 millones serán donados por Irlanda y Suiza, así como socios del sector privado y fundaciones, según un comunicado de la Casa Amarrilla.

En el caso de España, el compromiso lo asumió el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, durante su visita a Costa Rica. Él prometió un aporte de $7,6 millones que cuentan entre los $110 millones.

El resto de la cooperación también se anunció la mañana de este jueves en San José, donde se desarrolló un evento de solidaridad para movilizar apoyos a los desplazados forzados de la región, aprovechando la visita de dos días en Costa Rica del jefe del gobierno español.

Al citar como fuente al Alto Comisionado de la Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), Sánchez resaltó que solo en la región existe un millón de personas desplazadas.

“Una realidad que se ceba en mujeres, menores especialmente, y tiene complejas causas tanto económicas, medioambientales, de seguridad; ahora se suma la covid-19″, argumentó.

La cooperación de EE. UU. y la UE sería destinada principalmente a la atención humanitaria a migrantes y refugiados, tanto en países de origen como en los de acogida.

Así lo hicieron ver Amy Pope, consejera de asuntos migratorios del presidente de Estados Unidos, Joe Biden; y Janez Lenarčič, comisionado de Gestión de Crisis de la Comisión Europea.

La cooperación de Irlanda, Suiza y los socios del sector privado y fundaciones no lo detalló la Casa Amarilla.

“Reconociendo las necesidades urgentes que estamos afrontando, les tengo que anunciar que Estados Unidos va a contribuir con más de $57 millones en asistencia humanitaria a través de socios internacionales, para apoyar el desplazamiento a los desplazados en México y Centroamérica”, informó Pope.

La consejera detalló en el foro desarrollado en el Hotel Real Intercontinental, de Escazú, san José, que esos recursos serán para apoyar a los países miembros del Marco Integral Regional para la Protección y Soluciones (MIRPS), un foro regional de la Organización de Estados Americanos (OEA) para atender a los desplazados forzados.

Sobre su uso, la funcionaria estadounidense explicó que los fondos serán de acceso de esos gobiernos, y serán alineados con los planes nacionales de atención al fenómeno.

“Esto es adicional a los $310 millones que la vicepresidenta (de EE. UU.) Kamala Harris anunció para atender necesidades humanitarias y alimentos a la región”, puntualizó, al tiempo que exhortó a otras naciones a donar recursos económicos o asistencia técnica.

Janez Lenarčič, comisionado de Gestión de Crisis de la Comisión Europea, anunció por su parte una cooperación de 18,5 millones de euros, unos $22,5 millones.

Según el detalle dado por el comisionado, $14,6 millones serán destinados en apoyo humanitario a las comunidades de origen y las personas.

“Incluye comida, agua, educación, nutrición y protección contra la violencia a grupos más vulnerables, especialmente a los niños”, dijo.

Los restantes $7,9 millones son ayuda para el desarrollo, principalmente para los países que reciben a los migrantes.

En tanto, el jefe del gobierno español comunicó que su país colaboraba con 6,3 millones de euros ($7,6 millones) para apoyo a los planes de atención de los países del MIRPS, para este y el próximo año.

Los $7,6 millones son adicionales a los 350 millones de euros que su país ha destinado en atención al problema en los últimos cinco años.

“Esa contribución, que representa el 14% de la brecha financiera estimada de $55 millones, se va a canalizar a través del Acnur”, expresó Sánchez.

Ante la crisis de desplazamiento, continuó el jefe del Gobierno de España, su país hará esfuerzos en fortalecer la capacidad de atención de los países de acogida, ofrecer atención sanitaria y facilitar acceso educación y empleo a población desplazada.

“La decisión de emigrar debe ser una opción libremente elegida y no una única salida ante la falta de oportunidades”, martilló Sánchez.

Pope, quien centró su discurso en el problema migratorio de Centroamérica y México hacia su país, recordó que el problema es tan grande que, al término del periodo fiscal del 2014, más 60.000 niños no acompañados, principalmente centroamericanos, se desplazaron a la frontera sur de su país.

Solo en marzo de este año, al inicio de la administración del presidente Biden, llegaron 18.000 menores de edad, agregó la consejera.

El presidente de Costa Rica, Carlos Alvarado, habló de que el problema de las migraciones y refugios tiene causas múltiples, al que se suma el cambio climático a través de sequías y huracanes.

“Hacen que sus tierras cultivables ya no lo sean más; la pérdida de empleos. ¿Es esa la única causa el cambio climático? No. Lo vemos en la pérdida de los espacios urbanos y rurales cuando ya no es la educación, la salud, el Estado los que ya no dan las posibilidades de desarrollo”, contextualizó Alvarado.

Sobre la distribución de los recursos por países, el mandatario costarricense explicó que cada donante tiene sus métodos de canalizarlos.

Si es sobre migración, se distribuye a través de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), y si es para refugiados, a través del Acnur, comentó.

Alvarado recordó que en el caso de Costa Rica, hace dos años, un grupo de personas refugiadas accedieron a seguro social temporal por el aporte de la cooperación internacional.

Alejandro Giammattei, presidente de Guatemala, llamó a afrontar las causas estructurales de la migración.

Más que construir muros en las fronteras, el presidente guatemalteco propuso crear un muro de desarrollo en Centroamérica que sirva de contención a la migración.

A la actividad solo asistieron Sánchez y los presidentes Alvarado, Giammattei, y el de Honduras, Juan Orlando Hernández.

De Belice, el primer ministro Johnny Briceño; de El salvador, el vicepresidente Félix Ulloa; y de Panamá, la canciller Erika Mouynes. Participó de forma virtual el secretario general de la OEA, Luis Almagro.

Nicaragua, donde en los últimos días acrecentó la crisis política por el arresto de cuatro precandidatos presidenciales, estuvo representada de forma presencial por el embajador en Costa Rica, Duilio Hernández.

De forma virtual, en una cumbre regional, participa Orlando Solórzano, ministro de Fomento, Industria y Comercio.

Además de canalizar recursos, el foro se propuso identificar acciones futuras entre los países, y sensibilizar sobre los desafíos relacionados con el desplazamiento forzado en Centroamérica y México.