AFP. 3 junio
El secretario de Defensa, Mark Esper, habla sobre el coronavirus en la Sala de Prensa de la Casa Blanca, en Washington, el 1.° de abril del 2020. Foto: AP
El secretario de Defensa, Mark Esper, habla sobre el coronavirus en la Sala de Prensa de la Casa Blanca, en Washington, el 1.° de abril del 2020. Foto: AP

Washington. El jefe del Pentágono, Mark Esper, marcó distancia con el presidente estadounidense Donald Trump y dijo este miércoles que está en desacuerdo con usar a los militares para frenar la multitudinaria ola de protesta contra el racismo y la brutalidad policial.

En medio de las movilizaciones por la muerte de George Floyd, un ciudadano afroamericano que fue asfixiado por un policía blanco en Minneapolis, Trump amenazó el lunes con desplegar a los militares para “arreglar rápidamente la situación”, lo que desató una ola de críticas.

Este miércoles, el jefe del Pentágono marcó una distancia afirmando que está en contra del uso de fuerzas militares en activo para frenar la ola de protestas.

"No apoyo que se use la Ley de Insurrección", indicó Esper que piensa que las tropas en activo "sólo deberían ser usadas como un último recurso y sólo en las situaciones más urgentes y graves".

"Siempre he creído y sigo creyendo que la Guardia Nacional es más adecuada para prestar apoyo interno a las autoridades civiles en estas situaciones", dijo en una rueda de prensa el secretario de Defensa, en referencia al contingente de reservistas.

Esper también se refirió a la polémica después de que el lunes Trump reprimiera una manifestación pacífica delante de la Casa Blanca para despejar la zona y posar con una biblia delante de una iglesia que fue dañada al margen de una manifestación el fin de semana.

El jefe del Pentágono admitió que fue un error posar junto a Trump.

"Hago lo posible por permanecer apolítico y por evitar situaciones que pueden parecer políticas", indicó. "A veces lo logro y otras no".

'Incendios' raciales en EE. UU.

Las protestas por racismo en Estados Unidos han ocurrido a lo largo de décadas.

1965: Los Ángeles

El arresto por policías blancos de un joven negro, Marquette Frye, desencadena una revuelta en el gueto de Watts en Los Ángeles. Fueron seis días de revueltas, del 11 al 17 de agosto. Hubo 34 muertos.

1967: Newark

Un altercado entre dos policías blancos y un taxista negro desemboca en disturbios en Newark, Nueva Jersey. Durante cinco días, del 12 al 17 de julio, la violencia conmocionó al vecindario y dejó 26 muertos.

1967: Detroit

Los disturbios estallan en Detroit luego de una intervención policial en la calle 12, donde viven mayoritariamente familias negras. Del 23 al 27 de julio, los choques causaron 43 muertos y más de 2.000 heridos.

1968: asesinato de Luther King

Tras el asesinato del pastor y líder de los derechos civiles Martin Luther King en Memphis, Tenesí, el 4 de abril, estalló la violencia en 125 ciudades. Causó al menos 46 muertos y unos 2.600 heridos.

1980: Miami

Del 17 al 20 de mayo, tres días de disturbios dejan 18 muertos y más de 400 heridos en el distrito negro de Liberty City en Miami. La absolución de cuatro policías blancos prendió la hoguera.

1992: Los Ángeles

El 29 de abril, la absolución de cuatro policías blancos que habían matado a un automovilista negro, Rodney King, el 3 de marzo de 1991, inflamaron la megalópolis. Saldo: 59 muertos y 2,328 heridos.

2014: Ferguson

La muerte de un joven afrodescendiente de 18 años, Michael Brown, asesinado a tiros por un oficial de policía blanco en Ferguson, Misuri, hace estallar violentos disturbios que se extienden por diez días.

2017: Charlotte

En setiembre estallaron manifestaciones violentas en Charlotte, Carolina del Norte, tras la muerte de Keith Lamont Scott, afrodescendiente, que muere al bajar de un carro por orden de la Policía.

FUENTE: Agence France-Presse (AFP)    || INFOGRAFÍA / LA NACIÓN.

Arrestos

Casi diez días después de la muerte de George Floyd las movilizaciones seguían en las grandes ciudades como Washington, Nueva York, Houston y Los Ángeles, entre otras, pese al toque de queda decretado después de los disturbios del fin de semana.

Trump, que busca la reelección en noviembre, mantuvo su discurso este miércoles y pese a las críticas repitió en Twitter su mensaje de "¡Ley y orden!".

Las movilizaciones callejeras alcanzaron una dimensión no vista desde la década de 1960 durante las protestas por los derechos civiles, pese a que Estados Unidos es el país del mundo con más muertos por la pandemia del coronavirus, con más de 106.000 fallecidos y el brote sigue activo.

En Washington los manifestantes desafiaron el toque de queda pero no se registraron desórdenes, y en Nueva York -donde las autoridades extendieron hasta el 7 de junio las restricciones de circulación nocturna- la situación fue más calmada que el martes, cuando se registraron saqueos en la Quinta Avenida.

Cientos de personas desafiaron el toque de queda gritando "Sin justicia, no hay paz" y coreando el nombre de George Floyd.

En total la policía registró cerca de 9.000 arrestos en todo el país, según una estimación de los medios estadounidenses, citando infracciones al toque de queda, algunos actos de violencia y desórdenes.

En Minneapolis, el epicentro de las manifestaciones, la situación retorna a la calma de forma progresiva después de los disturbios del fin de semana.

El cantante AJ Channer del grupo Fire from the Gods explicó su malestar.

“Mi guerra no es contra la Policía, mi guerra es contra el sistema que se lo permite”, indicó. “Nunca hablamos del racismo institucionalizado que es sistémico, nunca hablamos de las desigualdades”.

El policía que detuvo a George Floyd y que lo inmovilizó presionando durante nueve minutos su rodilla contra su cuello fue inculpado por homicidio en segundo grado.