Irene Rodríguez. 13 agosto
Trabajar desde la casa representa más riesgos para el estrés laboral y el 'burnout'. Foto: Shutterstock
Trabajar desde la casa representa más riesgos para el estrés laboral y el 'burnout'. Foto: Shutterstock

En marzo, con la llegada de los primeros casos de covid-19 a Costa Rica, la recomendación para las empresas fue enviar a trabajar a la casa a todos los empleados cuyas labores lo permitieran. La medida era fundamental para evitar la transmisión del virus, pues evitaba traslados y convivencia.

Cinco meses después, aplicar al teletrabajo sin ningún plan ni tiempo de preparación comienza a pasar factura a la salud mental.

“De un pronto nos dijeron: ‘todo el mundo a la casa’ y nadie se puso a medir si teníamos las condiciones para hacerlo. En muchos casos, no había políticas empresariales para esto, no sabía cómo gestionarse. Las personas de pronto se vieron en la casa y no había escritorio, silla ergonómica, espacios con buena luz ni ventilación”, destacó la psicóloga laboral Eugenia Gamboa.

“Y si a esto le ponemos que los niños están en clases desde la casa, esto nos complica la capacidad de Internet, y, además el cuido, tener que hacer de educadores, y las labores domésticas que no se van”, añadió.

Gamboa lleva años aliada con el investigador en psicología laboral y estrés Pedro Gil Monte, de la Universidad de Valencia, y ambos decidieron explorar cómo estaba afectando el teletrabajo las vidas de las personas en Costa Rica.

El resultado: el 18% de las 802 personas que participaron en el estudio tienen burnout o síndrome del quemado. Sin embargo, advierten, esto no se debe al teletrabajo en sí mismo, sino a que, este se hizo de manera forzada por la pandemia.

El síndrome burnout se debe, principalmente, a la exposición prolongada a altos niveles de estrés en el trabajo. Quienes lo viven experimentan fatiga física, cognitiva e interpersonal.

“Este es un nivel muy alto. Normalmente, en este tipo de estudios hay de un 4% a 5%, lo más un 7% u 8% de burnout. Hay que comprender: este es el nivel de estrés más alto que existe. No es dolor de panza, no es alergia, no es que le cayó mal lo que se comió, ni que esté con malestar generalizado. Es el grado en que ya la gente está enferma”, destacó Gamboa.

El estrés en cierta medida es bueno porque nos lleva a reaccionar mejor, pero cuando aumenta es perjudicial para la salud tanto física como mental.

De acuerdo con un estudio publicado en el 2016 en el American Journal of Physiology, cuando la tensión es mucha, nuestro cuerpo comienza a producir una hormona llamada cortisol.

Si esta sustancia se mantiene en exceso durante mucho tiempo puede causar que a las personas les dé más hambre y esto aumente la ingesta de comidas, especialmente dulces que el cuerpo no requiere para su funcionamiento básico. También desencadena en fatiga, dolor de cabeza y apatía.

El estudio

Gamboa y Gil decidieron explorar tres aspectos: el burnout, la productividad y el llamado “tecnoestrés” o el estrés generado por la tecnología.

Se tomó en cuenta a 802 personas entre los 18 y los 70 años, de los cuales el 55% trabaja para empresas privadas, el 43% para empresas públicas y un 2% son independientes.

Ellos contestaron un cuestionario de 40 preguntas de las cuales 20 estaban relacionadas con burnout, cinco evaluaban la

percepción de la eficiencia en el teletrabajo de acuerdo con las recomendaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), y 15 corresponden a la percepción de comportamientos asociados al tecnoestrés.

“Ya Pedro Gil tenía un instrumento específico solo para medir burnout, pero queríamos algo más específico a la hora de ver el teletrabajo en pandemia, que englobara más y que la gente pudiera responder en cuestión de cuatro minutos”, explicó Gamboa.

Quemarse

En relación con el burnout, los hombres resultaron ligeramente más propensos que las mujeres. En ellos fue 6 puntos porcentuales más común que en ellas.

Por edades, este síndrome fue mayor en personas entre los 18 y los 40 años, quienes registraron el 55% de los casos, seguidos por el rango entre los 41 y 55 años, con un 41%.

“El burnout en época de pandemia es diferente”, expresó el psicólogo Allan Ocampo.

“No es solo el hecho de trabajar desde la casa, es que ahora te piden quedarte en casa. Entonces no podés salir a reunirte con tus amigos o irte a tomar algo después de trabajar; esto hace que el estrés sea mayor y nos lleve a un burnout”, añadió.

Además, dice el profesional, hay empresas que no han entendido el concepto de teletrabajo y exigen a sus empleados estar atentos 24/7 de sus teléfonos y correo electrónico, o piden tareas a las 7 a. m., cuando los que entran a las 8 a. m. desayunan o se alistan.

“Entonces, claro, hay trabajadores que cuando se dieron cuenta son las 9 p. m. y siguen trabajando, o no saben cómo desconectarse. Todo esto suma puntos”, resumió Ocampo.

El estudio señala: “Las personas que están desarrollando altos nivel de estrés, tienen desgaste psíquico o cansancio mental y baja ilusión por el trabajo, principalmente. También se determinó que la mayoría de los participantes (80%) aunque no desarrollen burnout, también tienen ambas condiciones”.

Oficina en casa
Oficina en casa
Alta productividad

Sin embargo, el estudio de Gil y Gamboa destaca que muchas personas le ven muchas ventajas a trabajar desde el hogar y se sienten más productivas.

De hecho, un 79% está dispuesto a continuar teletrabajando, de forma total o parcial.

Además, el 71% se siente con una productividad muy alta y solo el 6% indicó que su productividad es baja.

“El no tener que desplazarte, el poder cocinar tu almuerzo o el no pasar en presas son cosas que la gente valora. Es normal que muchos piensen en no querer volver a la oficina”, señaló Gamboa.

Desgaste tecnológico

Trabajar desde la casa ha virtualizado muchas actividades que antes solo se hacían personalmente. Esto también lleva a un desgaste de ver pantallas y teclados.

Sin embargo, este factor logró ser bien manejado por las personas consultadas para el estudio. De hecho, el 51% mostró niveles bajos de tecnoestrés.

“Incluso podemos ver que personas mayores de 55 años, que no estaban tan habituadas ni a trabajar desde casa ni a tener toda interacción virtual, se han logrado acoplar bien”, dijo Gamboa.

¿Cómo balancear?

Para los especialistas es muy importante hacer pausas para comer, estirarse, caminar un poco y cumplir el horario o los objetivos sin trabajar más allá.

“El sedentarismo afecta mucho, necesitamos buscar ese tiempo para movernos, aunque sea dentro de nuestra propia casa”, dijo Gamboa.

Los consejos para mejorar estas condiciones van en tres vías, pues deben verse a nivel de las empresas como un todo, de quienes tienen personal a cargo y de los propios trabajadores.

FUENTE: PsicoEmpresarialCR    || DISEÑO / LA NACIÓN.