Cultura

Un hueco en la historia del Teatro Raventós

Un diciembre hace 43 años. En 1973, lo que quedaba del Teatro Raventós se vendió y estuvo a punto de ser demolido para construir un edificio de 10 pisos

Dos imágenes que muestran la belleza e imponencia del Teatro Raventós-
Dos imágenes que muestran la belleza e imponencia del Teatro Raventós-
Dos imágenes que muestran la belleza e imponencia del Teatro Raventós-

En lo alto, en lo que fue un hermoso cielo raso, un hueco enorme se abrió espacio para mostrar unos roídos hierros retorcidos; penetraban, indiscriminadamente, el agua de lluvia y el polvo; las aves y los murciélagos. En el suelo, donde estaban las también hermosas butacas y el escenario, una laguna verde de un caldo viscoso ocupaba su lugar, dando albergue a un criadero de zancudos, a la yerba ennegrecida y a uno que otro arbusto deshojado. Un recinto inerte exhibía esta vez un espectáculo tétrico, de desolación y misterio.

Así se marcó una huella cruel provocada por el pavoroso incendio, ocurrido en la madrugada del 23 de abril de 1967, que abatió al gran teatro Raventós. Su último espectáculo: una película de espanto, Drácula, príncipe de la tinieblas como siniestro preámbulo que cercenó el espacio capitalino más grande dedicado a la expresión de las artes escénicas y cinematográficas.

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