Monserrath Vargas L.. 18 febrero
Jóvenes de La Carpio con ayuda de Oracle y Cenfotec diseñaron un chatbot que les permite hacer preguntas y solventar dudas con respecto a problemas sociales como drogas o violencia. Foto: Jorge Castillo.
Jóvenes de La Carpio con ayuda de Oracle y Cenfotec diseñaron un chatbot que les permite hacer preguntas y solventar dudas con respecto a problemas sociales como drogas o violencia. Foto: Jorge Castillo.

Compis no es un personaje de carne y hueso, pero sin duda se plantea convertirse en el mejor amigo de niños y adolescentes de La Carpio y también en su guía, para que sepan reaccionar cuando se enfrentan a la pobreza, drogadicción y matonismo, entre otros problemas comunes en la comunidad.

Este chatbot es un programa informático, capaz de realizar tareas automatizadas, el cual está basado en inteligencia artificial y se le pueden hacer preguntas. Aunque puede sonar como cualquier otro de su tipo, no lo es, pues en su construcción participaron 25 niños y jóvenes de esa localidad, que conocen de primera mano lo que ahí se vive a diario.

El objetivo es que la herramienta se convierta en un amigo, en un “compis” (compañero) cuando los muchachos se enfrenten a un problema y no sepan a quién recurrir.

Un trabajo conjunto entre Oracle en alianza con Sifais (Fundación Sistema Integral de Formación Artística para la Inclusión Social) y Cenfotec convirtió a Compis en una realidad. Primero se identificaron las problemáticas en diciembre pasado y luego se desarrolló la herramienta a inicios de este año.

“La información del chatbot es necesaria, se ve de viaje que hace falta, quizá eso les pueda dar información que no saben a niños, e incluso uno mismo no sabe cómo reaccionar”, comentó Anielka Alfaro, de 16 años.

Ella es una de las jóvenes que participó activamente en el proceso de crear a este chatbot, que estará disponible en un Fan Page de Facebook, para que quienes lo necesiten puedan chatear con él por medio del Messenger, la aplicación de mensajería de la famosa red social.

Fred Campos, gerente de Expertos en Soluciones de Tecnología Oracle explicó que se hizo un trabajo con los chicos de La Carpio: “Aterrizamos sus necesidades a lo que ellos se imaginaban que iba a ser el producto o servicio final. Eso se lo presentamos a los estudiantes de Cenfotec y, adicionalmente, les dimos un pequeño taller de introducción a la tecnología artificial del chatbot a los jóvenes de la comunidad".

Se les dio la oportunidad de interactuar y poder entender ciertos elementos básicos de la inteligencia artificial, lo que según Campos “fue muy bueno, porque eso ayudó a los niños a cuidar un poco más los detalles de lo que iban a recibir o ver (posteriormente) en el chatbot”.

La experiencia fue enriquecedora para todos los involucrados, entre ellos, los universitarios de Cenfotec, pues según Francesca Izurieta, estudiante de Ingeniería de Software fue muy significativo porque no todos ellos han tenido la experiencia de trabajar con niños. Entonces, debieron utilizar sus ojos de adulto, para entender las necesidades de los pequeños.

Además, debieron salirse de su zona de confort y debieron apelar a su sensibilidad.

“Ellos sí querían que la forma en que se iba a abordar el tema fuera como un amigo, que fuera como una voz de apoyo, porque muchos de los chicos que tienen este problema están solitos, no tienen un grupo familiar. Necesitan de alguien con quien hablar. Un robot de este tipo, que no juzgue y brinde soluciones para ellos”, comentó Francesca Izurieta.

Los universitarios procuraron ser cautelosos al diseñar las preguntas que el chatbot le haría a los usuarios, en este caso a los niños.

Participar de la experiencia motiva a estos niños y jóvenes pues además de aprender de inteligencia artificial y chatbots, crearon lazos con otros menores y se hicieron amigos. Foto: Jorge Castillo.
Participar de la experiencia motiva a estos niños y jóvenes pues además de aprender de inteligencia artificial y chatbots, crearon lazos con otros menores y se hicieron amigos. Foto: Jorge Castillo.

“Hay que hacer todo un análisis previo para tratar de idear preguntas que no sean invasivas, ni que inciten a los niños a que se vayan por otro camino”, recalcó la universitaria.

Lazos de amistad

Para los jóvenes de La Carpio fue una experiencia inolvidable, no solo por lo que esta herramienta puede significar para otros muchachos como ellos, sino también porque los ayudó a construir una red de amigos. “Hicimos un grupo en WhatsApp que se llama Amigos por siempre”, contó Anielka Alfaro.

Mientras que otra de sus compañeras, Nicole Avendaño, de 13 años aseguró que lo que más le gustó fue aprender sobre el tema y que hizo buenas amistades. Además, que ahora sabe que se puede buscar ayuda ahí en el chatbot, al enfrentarse a alguna de las problemáticas de su comunidad.

Inclusive, la creación de Compis les ayudó a entender que pueden hacer algo al respecto, pues su trabajo con el chatbot ayudará a los menores a “resolver cada uno de los problemas que tengan”, afirmó Raquel Hernández, de 14 años, otra de las vecinas de La Carpio.

Estos pequeños también funcionarán como entes replicadores en la comunidad, pues Jason López de 13 años se ha encargado de contarle a sus amigos del barrio que esto existe y será una herramienta a la que podrán recurrir.

Por su parte, Celia Martínez de Sifais explicó que Compis es una gran oportunidad desde desde el punto de vista social y educativo. “Para nosotros en Sifais es algo importante, porque cumple con dos de las cosas que buscamos, que los chicos puedan aprender y que no solo tenga impacto en ellos, porque se hicieron amigos, y también saber que son pioneros en este tema”, concluyó.