Vida

Turisteando la gastronomía en San José

Como si se tratara de un tesoro escondido que se va descubriendo entre entradas, platos fuertes y postres, siempre acompañado de un guía y conociendo historias de los barrios más antiguos de San José. Así es el nuevo Foodie Tour por la capital.

Existen muchos tipos de tours: los que se organizan para visitar museos, los City Tour, o los viajes para observar aves, ballenas, volcanes, etc. Pero ¿se le ha ocurrido hacer un viaje de comida?

Esta es la propuesta de Adriana H. Font, quien fusionó su pasión por la gastronomía y su experiencia en turismo para dar vida a un nuevo proyecto.

Bajo la firma de Foodie Tours esta costarricense propone experiencias únicas a través de la buena comida, la interacción con los chefs de los restaurantes, la historia detrás de cada plato y hasta la historia de cada barrio. El objetivo final es contribuir en el crecimiento cultural de la gastronomía.

“Queremos que los asistentes aprendan y se identifiquen con los ingredientes de cada platillo, que valoren lo que se cosecha en Costa Rica, así como la creatividad de los chefs, quienes compran sus productos a pequeños productores o bien tienen sus propias fincas. Se busca incentivar a los participantes para que sean conscientes de la gastronomía saludable y sostenible”, aseguró H. Font, fundadora de Foodie Tours CR.

Si bien hay decenas de restaurantes en Costa Rica, la verdad es que no todos cumplen con las condiciones para ser parte de una guía gastronómica. Según H. Font la principal condición es que vaya en camino a cumplir los cometidos del Plan Nacional de la Gastronomía Saludable y Sostenible.

Cada tour es una experiencia bajo un concepto. Por ejemplo, el foodie tour “Farm to table” visita restaurantes bajo el concepto del huerto a la mesa, cocina de autor y productos del mercado: es cocina costarricense contemporánea, moderna y creativa de acuerdo al toque de cada chef. Este tour gastronómico se realiza en Barrio Escalante al medio día y para la cena.

En cada foodie tours participan de tres o cuatro restaurantes, los cuales varían con cada concepto.

Las rutas son relativamente cortas, eso sí se realizan a pie, ya que la idea es que entre un restaurante y otro se conozca un poco más de la historia de cada barrio. En cada ruta se disfruta de aperitivos, entradas, platos fuertes y postres, lo divertido es que en cada parada se toma un tiempo distinto de comida, por lo que entre restaurante y restaurante hay espacio para digerir. El tour también incluye un taller con un mixólogo o un barista.

Otras temáticas que se realizan son la de Fusión Twist (gastronomía tica con influencias europeas), Sabores Latinoamericanos y Cultura Agrícola.

Foodie Tours también organiza rutas gastronómicas de un día con visitas a fincas y participación en talleres de cocina o agricultura, y tours de dos días / una noche donde visitarán regiones como el Caribe, Arenal, Dota y Turrialba para promocionar atracciones turísticas bajo el concepto de turismo rural. Durante estas rutas gastronómicas de un día o más se visitan pueblos, fincas, cataratas, aguas termales y se comparte con las comunidades con el fin de aprender su historia y cultura, todo enfocado en la experiencia gastronómica.

Foodie Tours busca demostrar a través de la vivencia que en Costa Rica hay mucho producto para desarrollar un turismo gastronómico de calidad, y posicionar a San José como más que una parada obligatoria para turistas.

Viviendo la experiencia
Los tours son a pie: se camina de un restaurante a otro acompañados de un guía que aprovecha para comentar sobre la historia del barrio y puntos de interés culturales y artísticos de la zona. Parte de la experiencia es tener a cada chef casi como uno más del tour, dispuesto a contar cada detalle oculto detrás de sus creaciones.
Cada tour es distinto. En Perfil hicimos el de Barrio Amón, un barrio de San José que se está luciendo como destino gastrónomico interesante gracias a que varios de sus emblemáticos edificios del siglo XIX alojan hoy a restaurantes con mucha personalidad.

Esta fue nuestra primera parada. Aquí conocimos al resto del grupo y a Ximena Vicente y Greivin Rojas, quienes desde hace cuatro años iniciaron el proyecto del restaurante.

El nombre del lugar hace referencia a un puesto dentro de cocina. El Tournant, llamado así por primera vez por Georges–Auguste Escoffier, es un profesional capaz de actuar en todas las estaciones o partidas como reemplazo de cualquier cocinero; algo así como un comodín.

Saber esto es principal para entender el espíritu libre del restaurante. Según Vicente el nombre respalda su ideología: experimentar con ingredientes y técnicas de todo el mundo, siempre respetando las líneas de la cocina francesa más clásicas.

“Queremos ofrecer una experiencia culinaria rica para el alma”, nadie se va a ir de aquí con hambre o queriendo un poquito más. Si no con ganas de regresar.

Nosotros decidimos abrir el restaurante un poquito más tarde los sábados para poder ir nosotros mismos a escoger cada tomate y cada verdura a la feria.

En la cocina juegan muchísimas cosas: frescura, textura, colores… para lograrlo trabajamos con producto nacional fresco y aprovechamos otros importados que podemos mezclar muy bien.

“Para hacer un menú lo primero que tenemos que estar es antojados. Tiene que sabernos rico a la hora de pensarlo, montarlo y servirlo”, afirma la chef de este lugar de estilo “fusión y cocina de autor”.

Aquí nos tocaban las entradas. Nuestros primeros tres platos fueron una sopa de chayote, espinaca y huevo, unas prensadas de queso y berenjena, y una ensalada de garbanzos. Cerramos esta primera visita con un digestivo hecho con guaro Cacique y confites Morenito.

Con el sabor del digestivo aún dando vueltas en nuestro paladar, caminamos una cuadra al oeste para ir a Silvestre, restaurante de comida costarricense contemporánea.

Con solo ingresar a esta casa es fácil percibir como cada rincón tiene una historia que contar, lo mismo que cada plato que se disfruta ahí dentro. Esta parada es el más vivo ejemplo de que la cultura, la historia y la buena cocina tienen un solo significado.

En medio de un amplio salón estaba la mesa que nos acogería para degustar ahí el plato fuerte. Nos recibió el Pisuicas, dicen que sorprende a quienes no se portan bien del todo y la verdad es que más de uno se llevó su sorpresa.

El chef Santiago Fernández nos explicó que están pronto a cambiar el menú de degustación y la carta, el nuevo será sobre los “Turnos”, propios de la temporada de fin de año. Así que es muy probable que cuando venga a realizar el tour disfrute de una nueva oferta.

Nosotros pudimos degustar del ya conocido tamal (tenemos un especial de este plato en nuestro sitio web) y una muy buena versión de un bistec encebollado, que en realidad es un lomo de aguja con jalea de cebolla, puré y crujientes de arracache.

Antes de irnos no pudimos resistirnos a dar un tour por aquella casa que esconde desde las lámparas de la antigua Sala Garbo hasta una cava con más de 87 opciones de vino a escoger.

Después de cinco degustaciones era el momento de ponerse de nuevo a caminar. Así que movernos hasta Cafenauta en las cercanías del Centro de Cine, siempre en barrio Amón, nos vino de maravilla.

Ahí conocimos a Karla Aguilar quien con explicó que esta es una parada obligatoria para los amantes del grano de oro, reúne opciones de las ocho regiones cafetaleras del país, y cada uno mantiene la firma del productor de origen.

La idea de este espacio es aumentar el conocimiento sobre esta bebida a quienes los visiten, como en nuestro caso que disfrutamos de un pequeño taller a cargo de un barista.

En este espacio se puede probar café de calidad de exportación, sí de ese que no se encuentra en los supermercados, todo un capricho para el paladar.

Con dos cafés, un queque de banano y un red velvet dimos el punto final de nuestra experiencia en Foodie Tour.

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