Opinión

País del cuarto mundo

La anticoncepción de emergencia, para que funcione, requiere que no haya embarazo

País del cuarto mundo  - 1
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Durante la guerra de Kósovo en 1999, el Vaticano anunció públicamente que a las mujeres que habían sido violadas no se les debía dar anticoncepción de emergencia (AE). La reacción de repudio a esta directriz fue fuerte y exitosa. Las organizaciones humanitarias, muchas de ellas católicas, continuaron ofreciendo AE a las víctimas de los raptos cometidos por los nacionalistas serbios. El Vaticano no pudo tapar el Sol con un dedo.

La anticoncepción de emergencia o postcoital, también conocida como la "pastilla del día siguiente", tiene una extraña historia de desinformación, secretis-mo, prejuicios y fanatismo religioso. Desde la introducción de la pastilla anticonceptiva, alrededor de 1960, los científicos sabían que podía usarse después del coito para evitar el embarazo, previniendo ya sea la ovulación o la fertilización o la implantación. (Este método no debe confundirse con la pastilla abortiva francesa RU 486; la AE, para que funcione, requiere, de hecho, que no haya embarazo). Hacia 1977 ensayos clínicos mostraban la efectividad y las dosis-respuesta de la pastilla como método postcoital. Por ejemplo, se había demostrado que dos dosis separadas 12 horas de dos pastillas de la conocidísima Ovral reducía en un 75% la probabilidad de embarazo si el tratamiento se iniciaba hasta 72 horas después del coito.

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