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Un cambio para isla Caballo

Un equipo conformado por varias organizaciones no gubernamentales llevó Internet a la escuela

Estuvimos en isla Caballo, frente a la costa de Puntarenas, representantes de cuatro organizaciones: Fundación Viva Idea, Fundación Marviva, Fundación Zamora Terán e Incom Latin America.

Tardamos unos 40 minutos desde el muelle de Guima, donde afortunadamente nos pasaron en bote, pues llevábamos dos equipos valiosos para conectar Internet, cámaras, un dron y varias cosas más para documentar nuestra visita.

Encontramos los dos extremos en que con tanta frecuencia nos desenvolvemos, a veces sin darnos cuenta, pues son situaciones que nuestra buena fortuna nos ha evitado enfrentar: una comunidad dispersa a lo largo de las costas de la isla, sin agua potable (un bote les lleva agua en barriles o un cisterna cada cierto tiempo), pues no hay agua dulce corriente salvo en pleno invierno; sin Ebáis u otro centro de salud; sin conexión a la red eléctrica nacional; sin muelle para desembarcar, pese a ser una comunidad pesquera e insular; y, en fin, con uno de los niveles de progreso social más bajo jamás visto, incluso por los oficiales internacionales de Incom cuyo trabajo se ha llevado a cabo en las profundidades de África.

Al llegar, muy rápidamente, dos señoras en bote se nos presentaron como miembros de la Junta Escolar de la Unidad Pedagógica Rural de Isla Caballo y ellas mismas nos señalaron a Jalila Tabash, directora de la escuela y del colegio.

Entramos en su oficina, contiguo a la escuela unidocente donde niños de primero a sexto grado estudian juntos para luego saltar a la secundaria, que sí está dividida de sétimo a undécimo en otros tres salones, ubicados a unos 30 metros, y que en una sola galera, dividida por cortinas, reciben sus clases.

Había unos 50 niños y jóvenes matriculados, pero dos grupos, de octavo y noveno, recibirían sus clases por la tarde, pues no todos caben al mismo tiempo. En medio se construye una casita de plywood para que Jalila no duerma más en su oficina. Por cierto, al carecer de electricidad, tiene un abanico de ocho pulgadas como única ventilación, aparte de ladrillos ornamentales con agujeros en dos de las paredes que, aparte de aire, dejan pasar zancudos y todo tipo de bichos.

Describo esto con el mayor respeto, pues a veces oímos tanto de huelgas y pensiones de lujo que se nos olvidan estas personas en situaciones imposibles trabajando durísimo y sin apenas recursos para educar, a niños y jóvenes, con enorme vocación, dedicación y sacrificio personal.

En contacto. En el aula de sétimo año, encontramos al joven profesor Bryan Ureña, asignado por Jalila para aprender lo necesario para conectar el equipo de Internet que les donamos, y quien muy rápidamente comprendió todo lo necesario, por lo cual resultó sencillo dejar en sus manos la operación.

El equipo les dará Internet de banda ancha, no tan ancha como hubiéramos querido, a un radio de 130 a 150 metros a la redonda en condiciones planas. Desde la isla pude contactar con Luis Adrián Salazar, ministro de Ciencia, Tecnología y Telecomunicaciones, quien habló por unos minutos con los estudiantes.

Firmamos un convenio para que la Junta se haga cargo de operar el equipo y en las próximas semanas llevaremos tablets para todas las aulas (si tiene una en buen estado que no use, bienvenida, en Viva Services de Rohrmoser, solo lo ponen en Waze, pero eso sí, completas, en buen estado y con cargador). La Fundación Zamora Terán nos ayudará a capacitar a docentes, estudiantes y microempresarios de la isla.

En los próximos meses esperamos diseñar un sistema de captura y almacenamiento de lluvia (ojalá ellos mismos con su nuevo acceso a Internet encuentren la solución), una huerta resistente al duro clima y las condiciones de la zona (igual, ojalá ellos mismos lo hagan) para mejorarles la dieta a todos los habitantes y desplegar mucha más energía solar para mover agua y mejorar las condiciones de vida en general.

Fue un lindo día por lo logrado. Un día de inspiración por conocer gente tan valiente y dedicada. Un día triste al ver como viven y estudian algunos de nuestros compatriotas. Un día para comprometerse a hacer aún más para cambiar su presente y futuro.

El autor es administrador de negocios.

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