Editorial

Editorial: Archivo del caso de Fabricio Alvarado deja un desalentador mensaje y una potente lección

Con lo sucedido, queda reducido a la inutilidad el Reglamento contra el Hostigamiento Sexual en la Asamblea Legislativa para Diputados y Diputadas, promulgado en 2021

Plenario. diputados. Asamblea Legislativa. Congreso.
Diputados en el plenario de la Asamblea Legislativa Asamblea Legislativa
Plenario. diputados. Asamblea Legislativa. Congreso.
El hoy exdiputado Fabricio Alvarado (de pie, al frente), denunciado por hostigamiento sexual por la también exlegisladora Marulin Azofeifa, logró evitar una eventual amonestación ética pública. (Asamblea Legislativa/La Nación)

La Asamblea Legislativa envió al país –pero especialmente a las mujeres trabajadoras, a las madres y a las jóvenes– uno de los mensajes más desalentadores que se recuerden en materia de hostigamiento sexual. Lo hizo al negarse siquiera a discutir una eventual amonestación ética pública contra el ahora exdiputado Fabricio Alvarado Muñoz, denunciado por presunto hostigamiento sexual por quien fuera asesora de la fracción de Nueva República, la exlegisladora Marulin Azofeifa.

Con tal desenlace, el Congreso evadió una discusión ética de trascendencia pública y, a la vez, transmitió una señal de indiferencia hacia quienes se atrevan a dar la cara, aportar audios, textos y someterse al estrés emocional y social que implica un procedimiento de esta naturaleza. En la práctica, se empuja al silencio a mujeres y hombres que, en algún momento, pudieran sentirse necesitados de denunciar conductas impropias dentro de estructuras de poder político.

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