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El tren: ya es hora

Cuando he presentado este tema, generalmente recibo cuatro preguntas que quiero dejar respondidas aquí

Roberto Artavia
Roberto Artavia

Seguro es que me hace falta oír su pito y sentir su peso al pasar cerca de mi casa, pues crecí a 50 metros de Ambos Mares, aquella pulpería bautizada por un genio que entendió que el punto de convergencia del ferrocarril eléctrico al Pacífico y la Northern Railway Company era, efectivamente, la unión logística del Atlántico y el Pacífico.

Soy fiel creyente en la necesidad de construir no uno sino varios ferrocarriles de pasajeros y carga en nuestro país. Lo único que me molesta del actual proyecto es que creo que cuando la quinta etapa se construya, la de mi estación, seguramente ya estaré retirado.

El proyecto es oportuno, pues viene a ser parte de la consolidación de nuestro crecimiento económico —ya no de la reactivación poscovid—, porque a la velocidad que se hará la aprobación legislativa de los préstamos, el desarrollo y la publicación del cartel de licitación, la recepción y el análisis de ofertas, la asignación de la concesión e inicio de las obras la economía estará en plena recuperación.

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