El País

Ticos producen el doble de basura electrónica que el promedio mundial

Autoridades unieron esfuerzos para crear un mapa digital con la ubicación de 290 centros de recepción de residuos eléctricos y electrónicos en el país

Cada año un tico produce 13,1 kilos de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE), que incluyen desde computadoras y celulares hasta lavadoras que no ya sirven. Esa cifra es casi el doble del promedio mundial de 7,6 kilos por persona, según datos de la Organización de Naciones Unidas.

¿A dónde van a dar? Precisamente, preocupados por esa respuesta, las autoridades nacionales crearon un mapa digital que ayudará a ubicar 290 centros de recepción de estos desechos a lo largo de todo el país.

La iniciativa del Ministerio de Salud y el Proyecto de Residuos Electrónicos para América Latina (Preal) fue lanzada este jueves y busca disminuir la cantidad de basura que generan los celulares viejos, las computadoras en desuso y aquellas lavadoras que nunca fueron reparadas por falta de repuestos, que generalmente quedan guardados en los hogares o son abandonados en vertederos o en fuentes de agua.

Actualmente, un 92% de estos residuos no se gestionan de manera adecuada en el país y solo un 8% reciben un manejo integral, según Salud. De hecho, un 19% son depositados en conjunto con los residuos ordinarios y un 32% se encuentra “invisible, tal vez disperso y abandonado en gavetas, cajas o bodegas de los domicilios de sus antiguos usuarios”, mientras que el resto queda en manos del sector informal.

De acuerdo con la cartera, el mapa también ayudará a hacer más efectiva la aplicación de la legislación nacional, según la cual los productores o importadores deben responsabilizarse de los productos que venden durante todo el ciclo de vida, incluyendo las fases posindustrial y posconsumo.

“El país cuenta con política pública suficiente y hasta es referente internacional, el mejor ejemplo es el expediente 20.565, que actualiza la Ley 8839 para la Gestión Integral de Residuos de 2010, en materia de responsabilidad extendida del productor (REP), aprobado a finales de agosto de este año. Esto busca que la recolección de los residuos de este tipo se realice de forma gratuita para el consumidor, inclusive sin supeditar esta recolección a la venta de un nuevo producto”, indicó el Ministerio.

Dentro de los puntos de recepción se incluyen algunos de los principales importadores, negocios, vendedores y distribuidores de productos eléctricos y electrónicos en el país, quienes han asumido de manera sistemática y programada su responsabilidad extendida como entes comerciales.

En cada uno de esos puntos, se encargarán de darle el tratamiento adecuado a los residuos, sea reutilizarlos, reciclarlos, revalorizarlos o desecharlos debidamente.

Pablo Hernández, director ejecutivo de la Asociación de Empresarios para la Gestión Integral de Residuos Electrónicos (Asegire), resaltó que esta iniciativa es importante porque se debe fortalecer la conciencia en el consumidor para que cumpla con su papel en la transferencia de los RAEE a los puntos de recepción, “cerrando así el círculo de responsabilidad compartida dentro del ciclo de vida de los productos”.

“El mapa que ahora presentamos, conecta las necesidades de las personas conscientes y responsables con la cercanía y conveniencia para que puedan cumplir con su responsabilidad, y de esta forma los consumidores podrán hacer la diferencia”, destacó el profesional, al tiempo que aclaró que la mayoría de puntos serán gratuitos y solo unos pocos cobrarán por el servicio.

Incremento de desechos

Salud explicó que aunque durante el 2020 se registró una reducción del consumo de este tipo de productos a causa de la contracción económica provocada por la pandemia, lo cierto es que la generación de RAEE globalmente muestra una tendencia ascendente.

Precisamente, según el Global E-Waste Monitor 2020 de la ONU, “el 2019 batió la marca mundial de generación de residuos electrónicos y eléctricos con un crecimiento del 21% en tan solo un lustro para alcanzar los 53,6 millones de toneladas métricas, cifra que podría alcanzar los 74 millones de toneladas métricas al 2030″.

Bajo este contexto, las autoridades sanitarias advierten que es urgente que los países apliquen la jurisprudencia relacionada a la gestión de este tipo de residuos especiales, al tiempo que apoyen el fortalecimiento de la educación y sensibilización social alrededor de este tema ambiental que impacta la calidad del agua, los suelos y la salud de la biodiversidad y los seres humanos en todo el planeta.

José Andrés  Céspedes

José Andrés Céspedes

Periodista en la sección Sociedad y Servicios de La Nación. Escribe sobre vivienda y trabajo.