11 julio, 2001

Con helicópteros artillados cernidos en el cielo y soldados invadiendo las calles de Kingston (capital) en camiones y vehículos blindados ayer, el Gobierno pretende acabar con la violencia que ha dejado 21 muertos en tres días.

Anoche, un policía fue asesinado en un distrito cerca de Montego Bay (norte), elevando a cuatro el número de oficiales ultimados .

Hubo disparos esporádicos entre las fuerzas de seguridad y los opositores del Gobierno en dos vecindarios de Kingston y cerca de la ciudad de Bull Bay (sur).

Los alzados en las zonas del norte bloquearon las carreteras, señalaron fuentes de la policía.

"El Gobierno no se puede quedar quieto y permitir que los elementos criminales chantajeen al país", aseguró el primer ministro, P. J. Patterson.

"Debe haber un despliegue total para prevenir problemas anticipados y asegurar la reinstalación de la ley y el orden".

A pesar de la violencia, el primer ministro británico, Tony Blair, no cancelará su visita a Jamaica a finales de este mes, señaló la oficina de Blair ayer.

A pesar de la visita de Blair, Inglaterra está revisando sus consejos de turismo a sus ciudadanos.

El Departamento de Estado norteamericano aconsejó a sus ciudadanos evitar el oeste y sur de Kingston.

Graves incidentes

Los disturbios podrían perjudicar la industria del turismo en Jamaica, que genera $1.300 millones.

Desde el inicio del conflicto y el bloqueo de carreteras, bancos, tiendas y otros negocios han tenido que cerrar en Kingston.

La Embajada de Estados Unidos podría cerrar o limitar sus servicios debido a los problemas, dijo el Departamento de Estado.

Al parecer, la ola de violencia comenzó luego que el Gobierno otorgara al ejército atribuciones policiales, lo cual molestó a diversos sectores de la sociedad.

Un día después de la decisión, el lunes, Patterson ordenó un despliegue total del ejército, pero no estaba muy claro cuántos soldados participarían en la operación.

Jamaica, con una población de 2,6 millones, tiene uno de los índices de asesinatos más elevados en el mundo.

Más de 530 personas han sido asesinadas este año, y esa cifra no incluye a las 75 personas asesinadas por la policía entre enero y la semana pasada.