Irene Rodríguez. 21 julio
Esta ilustración muestra cómo viajará el Parker Solar Probe fuera de nuestras fronteras.
Esta ilustración muestra cómo viajará el Parker Solar Probe fuera de nuestras fronteras.

Llegar más cerca del sol de lo que ningún otro proyecto espacial en la historia haya logrado. Este es el objetivo con el que se presenta la misión Parker Solar Probe, que será lanzada en agosto próximo.

La mañana de este sábado, la Agencia Nacional del Espacio de Estados Unidos (NASA, por sus siglas en inglés) anunció que un robot con características de vehículo viajará hacia nuestra estrella. Este es un proyecto desarrollado junto con el Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins, el Laboratorio de Investigación Naval de EE. UU., la Universidad de Michigan, el Observatorio de Astrofísica Smithsonian en Cambridge, Massachusetts, la Universidad de Princeton en Nueva Jersey y la Universidad de California en Berkeley.

“Hemos estudiado el sol durante décadas, ahora ya por fin vamos a ir donde se desarrolla la acción”, dijo en conferencia de prensa Alex Young, director asociado de ciencia en el la División de Ciencias Heliofísicas del Centro Espacial Goddard de la NASA en Maryland, EE. UU.

Young indicó que se espera que el lanzamiento se haga desde Cabo Cañaveral, Florida, en una fecha cercana al 6 de agosto.

¿Por qué es importante estudiar el sol?

Esta estrella es más compleja de lo que nuestros ojos observan cuando miran al cielo. Al ojo humano parece ser una esfera que no se mueve, pero el sol es una estrella sumamente dinámica y con campos magnéticos activos. La atmósfera solar envía constantemente material magnetizado hacia el sistema solar, el impacto de estas ondas magnéticas llega más allá de Plutón, el planeta más lejano.

Como si fuera poco, esa energía magnética puede viajar más allá y crear distorsiones temporales en la atmósfera.

De acuerdo con Young y su equipo, sí hay influencia de esta actividad solar sobre la Tierra y otros cuerpos celestes. Este campo de estudio se llama climatología espacial, y la clave para entender su origen y características comienza por entender primero al sol.

“La energía del sol se mantiene fluyendo y va más allá de nuestro planeta. El viento solar es invisible, pero podemos verlo llegar a los polos en la aurora. No tenemos el suficiente conocimiento de los mecanismos por los que el viento solar llega a nosotros. Es lo que queremos averiguar”, indicó Nicky Fox, investigadora de Johns Hopkins.

Una de las preguntas que se quieren responder es la acelaración del viento solar. Este viento, como su nombre lo dice, tiene origen en el sol, pero después de salir de este hay un punto –el cual todavía no se ha descubierto– donde esta masa de aire se acelera a velocidades supersónicas. Hay algunas hipótesis que dicen que este cambio de velocidad se da en la corona (parte externa de la atmósfera solar). El Parker Solar Probe viajará directamente a la corona. Los científicos esperan con esto recabar la información que necesitan.

Otro aspecto que se busca aprender es el “secreto” detrás de las altas temperaturas de la corona. La superficie visible del sol tiene una temperatura cercana a 5.500 ° C, pero la corona es cientos de veces más caliente, varios millones de grados Celsius. Esto es extraño y llama la atención de los científicos, pues la energía se produce en las partes más internas del sol y no parece tener sentido que la parte externa sea más caliente.

“Es como si caminaras para alejarte de una fogata y de pronto, cuando estás más lejos de esta, sintieras mucho más calor”, explicó Fox.

Finalmente, hay una tercera pregunta que esta misión busca responder: los mecanismos con los que trabaja la aceleración de las partículas solares. Estas partículas pueden llegar a velocidades cercanas a la mitad de la velocidad de la luz. Además, estas partículas pueden interferir con los campos magnéticos de los satélites.

Los instrumentos
Los científicos ultiman los detalles del Parker Solar Probe antes de su lanzamiento en agosto.
Los científicos ultiman los detalles del Parker Solar Probe antes de su lanzamiento en agosto.

Para poder realizar esta misión, el dispositivo lleva consigo cuatro clases de instrumentos. El primero tiene como nombre fields (campos, en inglés) y fue desarrollado por la Universidad de California en Berkeley. Este instrumento mide los campos eléctricos y magnéticos alrededor del vehículo espacial. Además, captura las ondas y las turbulencias en tiempo cercano al real. Esto permitirá entender los campos y cómo se asocian con las ondas solares.

El segundo instrumento se llama WISPR (cámara de campo amplio del solar probe, por sus siglas en inglés). Es el único tipo de cámara o de instrumento de imágenes en todo el dispositivo. Este equipo tomará imágenes de estructuras como las ondas solares, las actividades y movimientode la corona y el ambiente solar. Este dispositivo es desarrollo por el Laboratorio de Investigación Naval, en Washington.

El tercer equipo se llama SWEAP (Investigación de Protones y Electrones en el viento solar, por sus siglas en inglés). Este equipo utiliza dos instrumentos para tomar datos. Primero, uno para contar electronoes, protones e iones (partes de átomos y átomos con cargas positivas o negativas). El otro insturmento mide velocidad, densidad y temperatura del viento. Este complejo sistema es producto del trabajo de la Universidad de Michigan, la Universidad de California en Berkeley y el Observatorio de Astrofísica Smithsonian en Cambridge, Massachusetts.

Finalmente, el instrumento ISOIS mide las partículas según su energía y cómo se mueven (dirección, velocidad, alteración y en qué momento ocurre su aceleración). La Universidad de Princeton está a cargo de esta parte.

Aún no hay fechas posibles para los primeros datos, pues primero debe llegarse al sol y los investigadores no tienen fecha para eso. Sin embargo, aseguran que la importancia de esta misión es trascendental.

“Al estudiar nuestra estrella no solo podemos aprender más del sol. También aprenderemos más de todas las otras estrellas que impacta en la galaxia y hasta podríamos tener pistas del inicio de la vida”, concluyó Thomas Zurbuchen, adminstrador asociado de las misiones de ciencia en la NASA.