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La generación que sigue

Es hora de que una nueva generación construya la Costa Rica que queremos

La generación que ha gobernado Costa Rica durante los últimos 25 años heredó una patria pródiga en beneficios políticos, sociales y económicos. Tan generoso resultaba el modelo, que muchas de las bondades de las que gozamos hoy en día podemos ligarlas aún a una visión de país en la que, con naturales diferencias, existía un norte claro: el bienestar del mayor número.

Esa generación no realizó los ajustes que oportunamente se requerían para poder potenciar más nuestro desarrollo. Conscientes de lo necesitábamos, cobardemente pecaron por falta de acción y decisión. Hoy nos dejan un país sin rumbo claro; con una actividad política reducida a una mera lucha de intereses por controlar un pedazo del, cada vez más pequeño, paquete de prestaciones de nuestra nación, partidos políticos con los cuales nadie se siente identificado y un Estado que, ante la falta de una razón de ser clara, tiende sencillamente a estorbar y a apretar y apretar al ciudadano.

Su peor legado y el mayor reclamo que podemos hacerles es ese sentimiento de impotencia y desesperanza como país, que sistemáticamente enquistaron para esconder lo que no pudieron o dejaron de hacer. Grandes sectores de nuestra sociedad están convencidos de que esta ya no es una sociedad de oportunidades, que ya no es un país en cual pueden cumplir sus aspiración de bienestar y crecimiento.

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