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Baños de cuidado

Al mismo tiempo que mucha gente acude a las playas y balnearios para disfrutar las vacaciones, los microbios aprovechan esos sitios para convertir en víctimas a aquellos que se encuentran desprevenidos. Como resultado, entre diciembre y marzo son comunes las infecciones en los oídos -especialmente- pues el agua de las piscinas suele estar contaminada con orina y secreciones bucales.

Luis Fernando Arce, otorrinolaringólogo, afirma que la principal medida para evitar ese tipo de amenaza es mantener la barrera de protección natural en el oído: la cera. Así, debe evitarse el uso de aplicadores u otros objetos para limpiar los oídos.

"El cerumen se produce para conservar tersa la piel del oído, sin resequedad, y tiene una acción antimicrobiana", explica.

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