Áncora

Isabel Allende: Apasionada, leída como ninguna y sacudiéndose críticas a los 80 años

La chilena Isabel Allende, autora de ‘La casa de los espíritus’ y ‘Paula’, vive un momento excepcional, en que sigue aventurándose, no fuerza a la literatura y goza del beneplácito de ser la escritora más leída en español del mundo

Apasionada por la vida, el amor y los lectores, sentándose a escribir cada 8 de enero en un ritual riguroso y estructurado, y sacudiéndose de críticas y envidias en el gremio literario, la escritora chilena Isabel Allende llegó a los 80 años convencida de que la vejez se recorre aventurándose, arriesgándose. Y para eso, ella se preparó toda la vida.

En una conversación con el diario español El País, en enero, le preguntaron si cumplió con su aspiración de ser una anciana apasionada, a lo cual respondió: “Me he estado entrenando toda la vida para eso. No creas que se llega a la vejez con más pasión, se debe entrenar”.

¿Y cómo se logra? “Corriendo riesgos. Lanzándose a la aventura, participando en la vida con curiosidad por los demás y por el mundo, sin acomodarte donde te sientes bien. Yo veo a jóvenes de la edad de mis nietos que tienen unas relaciones cautelosas, que no quieren sufrir. ¿Qué vas a hacer con tu vida si no quieres sufrir?”, le explicó al periodista Juan Ruiz Mantilla.

Lanzándose al vacío fue como estampó su nombre en el mapa de la literatura en América Latina. En 1982, una periodista chilena de casi 40 años, exiliada en Venezuela, sin trabajo y con dos hijos, se arriesgó contra toda cordura y publicó su primera novela: La casa de los espíritus, una novela salpicada de realismo mágico en que se cuenta la historia de cuatro generaciones de la familia Trueba.

Pero me llegó un momento de desesperación, cerca de los 40, cuando mi abuelo se estaba muriendo en Chile. Le empecé a escribir una carta que se transformó en La casa de los espíritus. Pero ni siquiera sabía que estaba escribiendo una novela. Fue una especie de catarsis, de sacarme de adentro toda la nostalgia por mi país...”

—  Isabel Allende, escritora

“La idea de la escritura era de locos, nunca la formulé. Pero me llegó un momento de desesperación, cerca de los 40, cuando mi abuelo se estaba muriendo en Chile. Le empecé a escribir una carta que se transformó en La casa de los espíritus. Pero ni siquiera sabía que estaba escribiendo una novela. Fue una especie de catarsis, de sacarme de adentro toda la nostalgia por mi país, de recuperar todo lo que había perdido: mi casa, mi familia, mi trabajo, mis amigas, todo mi pasado. Y así salió el libro, que fue un éxito casi instantáneo y me dio una voz. Pero hasta el tercer libro no pude dejar mi trabajo”, le narró al periódico español El Mundo esta mujer nacida el 2 de agosto de 1942 en Perú, mientras su padre trabajaba en la Embajada de Chile en ese país.

Pronto, la novela de Allende se convirtió en un best seller –superventas– para la editorial Plaza & Janés; fue el primero de muchos.

Desde entonces, lo superlativo describe sus cifras. Es la autora en español más leída del planeta: ha vendido 75 millones de ejemplares de sus 25 libros, ha sido traducida a 42 idiomas y suma unos 60 reconocimientos, entre ellos los premios Nacional de Literatura de Chile en el 2010, el Internacional de Novela Histórica Barcino 2019 y el Liber 2020.

Sus obras han llegado lejos: los lectores le escriben innumerables cartas hablándole de sus libros, impresiones y experiencias, y sus textos han pasado al cine, el teatro, la televisión, el ballet, la ópera y los musicales.

Cómo no recordar la célebre adaptación al cine de 1993 de La casa de los espíritus dirigida por Bille August, con un elenco de estrellas como Meryl Streep, Jeremy Irons, Glenn Close, Winona Ryder y Antonio Banderas. Valga anotar que aquella era una película de una novela latinoamericana en inglés y sin grandes rasgos ni de América Latina ni de Chile.

“En aquella época no podía haber una película comercial con éxito que no fuera en inglés. La gente no estaba acostumbrada a leer subtítulos. Tenía que ser con estrellas de Hollywood; si la gente no reconocía las caras no tenía éxito la película. Esta película se hizo con plata alemana y filmada por un elenco de Hollywood”, le comentó la autora, nacionalizada estadounidense, a Camilo Egaña de CNN, el 10 de agosto.

Ahora, se prepara una miniserie con 10 capítulos acerca de esa misma novela y en español. Dicha producción será desarrollada por Hulu, producida por FilmNation Entertainment, y el guion está a cargo de la cineasta chilena Francisca Alegría.

Según informó El Clarín de Argentina, la actriz Eva Longoria, famosa por su papel como Gabrielle Solís en la serie de televisión Desperate Housewives, interpretará a Blanca Trueba, una de las apasionadas mujeres de la familia y protagonista de una historia de amor fundamental en la novela. En la cinta de 1993, Winona Ryder le dio vida a este personaje.

Precisamente este año, La casa de los espíritus llega a los 40 años; por eso, tendrá también una edición conmemorativa, con un prólogo de su autora, que estará disponible en impreso, digital y audiolibro a partir del 13 de octubre en América Latina, España y Estados Unidos, según ha detallado el grupo editorial Penguin Random House.

“Este libro tuvo para mí el efecto de un tifón: me elevó en el aire, me sacudió hasta los huesos, me arrancó de una existencia mediocre y me lanzó hacia un horizonte abierto de infinitas posibilidades”, dijo la escritora, quien reside en California (Estados Unidos) desde finales de los años 80, por medio de un comunicado.

Además, agregó: “En los cuarenta años transcurridos desde entonces he sufrido pérdidas, dolores y duelos, he cambiado de países y de maridos, también he acumulado mucho éxito, lo que suele trastornar a las personas, pero nada me ha hecho perder mi centro, porque la escritura es mi brújula. Todo lo que me duele acaba transmutado en la alquimia de la literatura”.

En estas cuatro décadas, ella ha entregado novelas, cuentos, libros de memorias, textos para jóvenes y hasta incursionó en el género policíaco en obras como Cuentos de Eva Luna, Afrodita, Paula, Mi país inventado, Inés del alma mía y El juego de Ripper.

Con toda su estela de éxitos no ha conseguido el reconocimiento de sus colegas, los escritores, ni de la crítica especializada. Sin adornos ni edulcorantes, durante su carrera la han llamado una mala escritora, una escribana, una mujer que publica mucho pero no hace verdadera literatura, una representante de la literatura comercial.

Aunque pudo ser parte del llamado boom latinoamericano y algunas voces la colocan en ese selecto grupo, no se le incluye ni estudia allí.

Al respecto, le comentó a Ruiz Mantilla en la entrevista: “Bueno, así lo dijeron cuando apareció La casa de los espíritus, que yo era la única mujer de aquel movimiento. Pero rápidamente me borraron, no sé por qué, y me etiquetaron como pos-Boom. ¿Y sabes qué? A nadie le gusta que le consideren pos de ninguna cosa”.

“Una mujer tiene que hacer el doble de esfuerzo que cualquier hombre para obtener la mitad de reconocimiento y respeto. Los críticos, profesores que enseñan literatura y a veces los propios colegas se molestan si una mujer vende más libros que ellos. Hay una tendencia a minimizar el trabajo de la mujer”.

—   Isabel Allende, escritora

En declaraciones a El Mundo expresó, también en enero, que las escritoras fueron invisibilizadas: “El boom fue un fenómeno absolutamente masculino es cierto. Las voces femeninas en América Latina existían, llevaban siglos escribiendo, pero siempre fueron acalladas, silenciadas, publicadas en ediciones mínimas, sin crítica, sin ser analizadas ni enseñadas en las universidades. Una total falta de respeto. Eso ha cambiado”.

Para el crítico literario Harold Bloom (1930-2019), autor del controvertido El canon occidental (2006) –en que detalla la lista de obras que trascenderán en nuestra tradición–, el trabajo de Allende respondía a una época específica y sería olvidada rápidamente.

Al hablar de candidatos al Premio Nacional de Literatura, en un artículo publicado en 2022 en el diario chileno La Tercera, el escritor chileno Roberto Bolaño (1953-2003), autor de culto y creador de Los detectives salvajes y 2666, afirmó que Isabel Allende era simple y llanamente una escritora que no debería ser llamada así, sino escribana.

Al reflexionar sobre el tema, la escritora de Paula y Violeta apunta hacia el machismo, las envidias literarias y los ataques por ser mujer: “Una mujer tiene que hacer el doble de esfuerzo que cualquier hombre para obtener la mitad de reconocimiento y respeto. Los críticos, profesores que enseñan literatura y a veces los propios colegas se molestan si una mujer vende más libros que ellos”.

“Hay una tendencia a minimizar el trabajo de la mujer. Si una mujer escribe de amor es sentimental. En cambio, si un hombre escribe de amor es sensible. Si un libro tan precioso como El amor en tiempos del cólera, de García Márquez, lo hubiese escrito una mujer, se le habrían tirado encima por sentimental, romántica y qué sé yo. Hay que defenderse mucho y trabajar mucho para obtener ese respeto”, le aseguró al diario El Español, en el 2019.

Incluso, Isabel Allende se sorprende de que aún hay “gente” que no la llama escritora. “Me consideran una narradora porque yo vendo más libros que otros. Y eso les cae mal. Ahora, en Chile la crítica ha sido muy fuerte contra mí. En Chile existe esa tendencia de echar para abajo a cualquiera que triunfe. Tenemos hasta un verbo para eso: chaquetear. Coger de la chaqueta y tirar para abajo. Aunque desde que me dieron el Premio Nacional de Literatura la cosa se calmó y hay un poco más de respeto”, contó en ese diario.

Hay otra forma de verlo, plantea el autor Sergio Vila-San Juan. Los llamados best sellers conforman una especie de canon literario popular, alternativo al académico. De hecho, en un repaso por su historia e hitos pasados y presentes en el libro Código best seller (Planeta, 2011), él incluye a escritores como J.K. Rowling, Stieg Larsson e Isabel Allende.

“La reflexión sobre el best seller nos obliga a preguntarnos sobre sus tipologías. Es falso que sean sinónimo de obras de entretenimiento. En la historia contemporánea encontramos numerosas obras testimoniales o de denuncia que han sido superventas: La cabaña del tío Tom y su alegato antiesclavista, Sin novedad en el frente en clave antibélica o el Diario de Anna Frank, la obra más difundida sobre los horrores del nazismo, desde una perspectiva de reclusión doméstica”, explicó el autor en el periódico La Vanguardia.

Cada época tiene a los superventas necesarios. “No hay gran momento histórico sin su novelón best seller: la Revolución francesa tuvo Historia de dos ciudades, de Dickens; la Guerra de Secesión, Lo que el viento se llevó; la revolución rusa, Doctor Zhivago; la guerra civil española, Los cipreses creen en Dios”, asegura.

A la mayoría de los lectores, no obstante, estas reflexiones los tienen sin cuidado. Para ellos, solo hay una literatura: la que les gusta. Si los libros de Isabel Allende y otros de estos autores de superventas permanecerán o no, si se convertirá en un clásico de la literatura o no, solo el tiempo lo dirá.

De igual manera y sin obligarse, la popular autora se sienta cada 8 de enero a escribir un libro; no se obliga y le da espacio al disfrute. “Ya he aprendido después de 40 años de escritura a relajarme, a no tratar de forzar ni la historia ni a los personajes con lo que creo previamente que debería ser. Si me dejo llevar por el instinto y por el goce, ir descubriendo lo que pasa, generalmente funciona mucho mejor. Existe una parte muy intuitiva de la escritura”, manifestó en la entrevista con El País.

¿Le teme a no poder escribir más o a la muerte? A la agencia EFE le dijo que está consciente de que en algún momento se le escaparán las palabras. “Por miles de razones, porque uno va perdiendo la memoria, la capacidad de enfocarse en algo, la atención e incluso físicamente va a llegar un momento en que seguramente no voy a poder estar sentada frente a la computadora diez horas al día”, dijo.

No obstante, no le teme a la muerte. “A mí me da miedo perder a los que amo más y me da miedo ser una carga para otros, pero morirme no me da miedo”, aseguró esta agnóstica a la agencia de noticias.

Por ahora, Isabel Allende disfruta este “momento excepcional” junto a su tercer esposo, Roger Cukras, abogado estadounidense de origen polaco, quien recibe clases intensivas de español. Goza de saberse leída, de las cartas de sus lectores y se sacude, de cuando en cuando, de las críticas.

Su exitosa ópera prima es una novela que cuenta las luchas, pasiones y secretos de la familia Trueba durante tres generaciones, en un mundo lleno de espíritus. Abarca un siglo de violentas transformaciones, que confrontará al patriarca despótico y orgulloso con su nieta querida en diferentes lados del conflicto. “En un contexto de revolución y contrarrevolución, Allende le da vida a una familia cuyos lazos de amor y odio son más complejos y duraderos que las lealtades políticas que los ponen en desacuerdo”, se lee en la página oficial de la autora.

Un compendio de narraciones conmovedoras en que se transita por la venganza, la nostalgia, el amor y la ironía. Eva Luna le narra a su amante Rolf Carlé, periodista europeo, 23 historias luego de que él le diga: “Cuéntame un cuento que nunca les has contado a nadie antes. Invéntalo para mí”.

Isabel Allende escribe este libro autobiográfico para exorcizar la muerte de su hija. Foto: isabelallende.com

Es la obra autobiográfica de Isabel Allende que le ha dejado más cartas de sus lectores, debido a que en este escrito la escritora exorciza la muerte de Paula, su hija. Su punto de partida es el inicio de la tragedia, cuando en diciembre de 1991 Paula enfermó de gravedad y cae en coma. En el hospital, la autora le escribe a su hija la historia de su familia: recuerdos y anécdotas de la infancia y la juventud, secretos íntimos que han sido pasados en voz baja, la historia del golpe militar de 1973 y los años de exilio.

Es una novela histórica que se nutre de personas y acontecimientos que ocurrieron. “Inés del Alma Mía narra la asombrosa vida de una audaz conquistadora española que trabajaba muy duro para ayudar a construir la nación de Chile, y cuyo papel fundamental ha sido muy descuidado por la historia”, resume el sitio web de la escritora chilena.

Primera novela policiaca en que la autora crea un rompecabezas que mantiene en vilo al lector a través de las páginas del libro. En el texto, Amanda, con la ayuda de su abuelo y de todos los miembros del juego de Ripper -un juego de rol-, ayuda en la investigación de los asesinatos en San Francisco. Con su madre desaparecida, Amanda debe resolver “el misterio más complejo de su vida” antes de que sea demasiado tarde.

En este libro, Isabel Allende escribe un viaje emocional y personal en que explora su relación con el feminismo desde su niñez, así como mujeres imprescindibles en su historia. “Cada año vivido y cada arruga cuentan mi historia”, afirma ella.

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