Áncora

Aquella niña que escapaba y no paraba de leer: Huellas de la infancia en los escritos de Eunice Odio

Por medio de sus recuerdos de infancia, Eunice Odio cinceló su autoría. Sus bosquejos de infancia transmiten una tierna y dulce melancolía

Tertulia en torno al esplendor de la poesía de Eunice Odio
Tertulia en torno al esplendor de la poesía de Eunice Odio
Eunice Odio en los años en que escribió El tránsito de fuego. Foto: Archivo LN.

En medio de las celebraciones del centenario de la escritora costarricense, me pregunto por la niña Eunice. Hasta ahora no he visto ni una fotografía de su infancia, en esos años cuando aún no se podía imaginar su destino de poeta. ¿Cómo sería su sonrisa, su mirada, su gesto ante una cámara fotográfica? Sin embargo, sí existen imágenes verbales de su niñez, perfiladas por ella en sus cartas y en su poesía. Sus bosquejos de la infancia transmiten una tierna y dulce melancolía, en contraste con otros escritos que muestran a una mujer sumergida en la más absoluta soledad, marcada por la pobreza económica.

La infancia es uno de los tópicos literarios más recurrentes donde el tiempo y la memoria son abordados como una especie de pantalla sobre la cual los adultos proyectan, a la vez, otros tópicos: la etapa mágica de la niñez, la pérdida de la inocencia, el paraíso desaparecido por la imposición de las reglas, etc. Siguiendo a Deleuze y Guattari, aquella frase “devenir-infante” es la potencia y la instancia que permite a los adultos imaginar y vivir alternativas para el presente. Así, son capturados en un bloque de infancia cuya narrativa segrega nostalgia, anhelo e, incluso, puede dejar sabor de utopía.

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