Editorial

Editorial: Inminente parálisis de la Sala Cuarta enciende nuevas alarmas democráticas

Al impedir el nombramiento de magistrados suplentes, el oficialismo amenaza con hacer inoperante el alto tribunal. Su maniobra legislativa golpea al Poder Judicial, pero, más todavía, los derechos básicos de los ciudadanos

Elección y cambio de Directorio legislativo para el periodo 2026-2027
01/05/2026 San José. Sesión Solemne del Primero de Mayo; elección y cambio de Directorio legislativo para el periodo 2026-2027 en la Asamblea Legislativa. El Partido Pueblo Soberano (PPSO) con mayoría propia de 31 votos diputados, consiguió controlar la agenda. El nuevo Directorio de la Asamblea Legislativa quedó conformado por: Yara Jiménez Fallas, presidenta; Esmeralda Britton, vicepresidenta; Gerald Bogantes, primer secretario; Reynaldo Arias, segunda secretaria; Kattia Mora, primer prosecretaria y Nayuribe Guadamuz, segunda prosecretaria. Foto: Rafael Pacheco Granados Rafael Pacheco Granados
Elección y cambio de Directorio legislativo para el periodo 2026-2027
En la elección de los magistrados suplentes de la Sala IV, los 31 oficialistas han optado por votar en blanco, por lo que ningún candidato ha alcanzado los 38 votos necesarios para ser designado. Aquí, los legisladores de Pueblo Sobreano, el 1.° de mayo, cuando fue juramentado el nuevo Directorio legislativo. (Rafael Pacheco Granados/Rafael Pacheco Granados)

Durante los dos últimos meses, la fracción legislativa oficialista ha acudido a dos espurias tácticas para impedir la elección de magistrados suplentes de la Sala Constitucional. Es difícil exagerar la gravedad de su conducta, e inevitable concluir que forma parte de un plan más amplio para erosionar la independencia y quehacer del Poder Judicial. Por esto, merece condena.

Sin magistrados que sustituyan en sus ausencias a los titulares, la Sala corre el riesgo, cada vez más inminente, de atrofia. Para deliberar y tomar decisiones, este órgano colegiado debe contar con integración plena: siete miembros, sean plenos o suplentes. Al carecer ahora de sustitutos, basta con que solo uno de los titulares se incapacite o se inhiba de conocer algún asunto para que se vuelva inoperante.

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