Lo que ocurrió en el Super Bowl no fue una simple fiesta. Tampoco, una provocación diseñada para escandalizar a nadie. Fue una intervención cultural cuidadosamente construida en el evento mediático más simbólico e influyente de Estados Unidos. Y Bad Bunny lo hizo sin discursos, sin arengas, sin traducción
Columnistas
Ojalá que doña Laura decida darse su lugar y que, al menos, guarde un poco más las apariencias. Así, cuando termine su (¿mandato?), no será necesario dibujarle el pin de ministra en su retrato como expresidenta de la República
Ojalá lo que sigue eche mano también del encuentro y el acuerdo, porque si queremos salir ganando, se va a necesitar







