Revista Dominical

‘Lobby’ en Costa Rica: un pulso normal, bolsas con dinero, sobornos y la naturaleza humana

La palabra ‘lobby’ está rodeada de secretismo. Casi nadie acepta haberse reunido con lobistas y rara vez un lobista acepta que trabaja como tal. ¿Cómo funciona en realidad en nuestro país?

La palabra ‘lobby’ está rodeada de secretismo. Casi nadie acepta haberse reunido con lobistas y rara vez un lobista acepta que trabaja como tal. ¿Cómo funciona en realidad en nuestro país?
La palabra ‘lobby’ está rodeada de secretismo. Casi nadie acepta haberse reunido con lobistas y rara vez un lobista acepta que trabaja como tal. ¿Cómo funciona en realidad en nuestro país? José Cordero

El ejercicio del lobby o cabildeo no es bueno o malo en sí mismo, sino que, sencillamente, es parte de la democracia y la naturaleza humana: cada quien defiende sus intereses. En esto coinciden diputados, politólogos y lobistas consultados por Revista Dominical. Sin embargo, la defensa lícita de intereses particulares se puede convertir fácilmente en tráfico de influencias cuando no hay regulación, no hay límites, no hay transparencia y hay mucho dinero de por medio. Ese es el caso de Costa Rica.

La definición típica del cabildeo es que consiste en la influencia o presión que ejerce un grupo con intereses sobre personas con el poder de tomar decisiones, como diputados, ministros o incluso presidentes.

No obstante, estas negociaciones se pervierten cuando entran en juego ofrecimientos, pagos por debajo de la mesa y solicitudes de favores. Fuentes anónimas consultadas por Dominical afirmaron haber atestiguado este tipo de intercambios ilegales.

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