Editorial

Editorial: Seis señales de erosión de nuestra seguridad jurídica

Un recuento parcial de hechos ocurridos en el anterior y el actual gobierno permite documentar su paulatino deterioro, lo que no solo amenaza la democracia, sino las decisiones de inversión privada

Presidenta Laura Fernández, expresidente y actual ministro Rodrigo Chaves, diputado del PPSO Nogui Acosta
La presidenta Laura Fernández, el expresidente y actual ministro Rodrigo Chaves y el exministro de Hacienda y hoy diputado del PPSO, Nogui Acosta. Archivo LN
Presidenta Laura Fernández, expresidente y actual ministro Rodrigo Chaves, diputado del PPSO Nogui Acosta
La presidenta Laura Fernández, el expresidente y actual ministro Rodrigo Chaves y el exministro de Hacienda y hoy diputado del PPSO, Nogui Acosta. (Archivo LN/Fotocomposición)

La seguridad jurídica es un bien público esencial. Sus principales componentes son la claridad y aplicación objetiva de las normas jurídicas y administrativas. Contempla, tal como establece el Diccionario del Poder Judicial, que “la situación jurídica del ciudadano no será alterada más que por procedimientos legales, previamente publicados”. En síntesis, seguridad jurídica es estabilidad ante la incertidumbre y ausencia de arbitrariedad en las relaciones entre particulares y, sobre todo, entre ellos y el Estado.

Más allá de su naturaleza clave para la vida democrática, la seguridad jurídica incide de manera directa en las decisiones de los agentes económicos, sean corporativos o personales, nacionales o extranjeros. Difícil que alguien invierta en crear o ampliar una empresa, o en adquirir emisiones de deuda pública, sin tener razonable certeza sobre su vigencia.

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