Editorial

Editorial: Jóvenes y menores de edad son los que ponen la sangre en el negocio del narcotráfico

Las bandas criminales se aprovechan de la pobreza, la deserción escolar y la desintegración familiar para reclutar a menores en el trasiego de drogas. No podemos engañarnos creyendo que las megacárceles o los toques de queda, por sí solos, detendrán la ola homicida ligada al narco

Policía Municipal de San José derribó uno de los búnker más conflictivos en Hatillo
Policía Municipal de San José derribó uno de los búnkeres más conflictivos en Hatillo Policía Municipal de San José
Policía Municipal de San José derribó uno de los búnker más conflictivos en Hatillo
En setiembre pasado, la Policía Municipal de San José desmanteló un búnker en Hatillo. Barrios sin oportunidades, sistemas educativos que no logran retener a los jóvenes y políticas sociales debilitadas son terreno fértil para el narcotráfico. (Policía Municipal de San José /Policía Municipal de San José)

Son gemelos y tienen 17 años. A finales de 2024, con apenas 16, cada uno fue puesto al mando de un búnker de drogas en un cantón costero. Encerrados las 24 horas, bajo vigilancia permanente, consumidos por la adicción a la cocaína y endeudados con un “patrón” que ya les había advertido sobre el final: colaborar o terminar “en una bolsa negra” para que su madre recogiera los restos. Esta historia, publicada el 28 de diciembre por la periodista Natalia Vargas, revela cuán violento y mortal es el reclutamiento de menores por el narcotráfico.

Andrés y José son nombres ficticios con los cuales se resguarda su identidad para exponer por qué resulta tan atractivo el crimen organizado para la juventud: “Porque no hay plata”, respondió Andrés sin titubeos. Tampoco había un hogar consolidado y el entorno de un barrio marginal terminó por atraparlos.Comenzaron con vapeadores, pasaron a cigarrillos, a marihuana y, por último, a cocaína.

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