Editorial

Editorial: El largo impacto de la guerra en Irán

Los objetivos maximalistas enunciados por Estados Unidos al comienzo de la guerra han pasado a un segundo plano, al menos por ahora. Hoy, la prioridad es extender un precario cese de hostilidades alcanzado el 8 de abril y lograr la reapertura del estrecho de Ormuz

Guerra en Irán, bandera de Irán en medio de edificios y construcciones en escombros
Guerra en Irán, bandera de Irán en medio de edificios y construcciones en escombros Shutterstock
Guerra en Irán, bandera de Irán en medio de edificios y construcciones en escombros
La capacidad del régimen iraní para infligir daño desde la debilidad se mantiene y su músculo militar se está recuperando. (Shutterstock/Imagen)

El jueves se cumplieron tres meses de los masivos ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán. Entre los objetivos manifiestos de la acción, desarrollada con una precisión y fuerza fulminantes, estuvieron destruir todos sus misiles, reducir a cero la capacidad bélica de la teocracia gobernante, poner fin a su capacidad nuclear, frenar su apoyo al terrorismo regional y forzar un cambio de régimen, idealmente junto a una rebelión popular.

El presidente Donald Trump llegó a describir la campaña como “una excursión a corto plazo”; también afirmó que conduciría a la “rendición total” del régimen.

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