Presidente de la Academia de Centroamérica.
El verdadero reto es estructural. Costa Rica enfrenta una dualidad productiva profunda: un sector moderno, altamente productivo e integrado a la economía global, convive con un amplio sector de baja productividad, escasa innovación y limitadas oportunidades
Si bien los consumidores se benefician de importaciones más baratas y de menor inflación, los costos en competitividad, empleo sectorial y cohesión territorial pueden ser elevados si el fenómeno se prolonga
El desafío no es abandonar los sectores más productivos, sino multiplicar sus efectos sobre el resto de la economía
Cuando el origen socioeconómico pesa más que el esfuerzo en el futuro de las personas, se frena la productividad y se erosiona la confianza democrática
No basta con celebrar los éxitos del régimen de zonas francas; es necesario que los beneficios del conocimiento, la tecnología y la productividad se extiendan más allá del Valle Central
La innovación florece en entornos donde hay libertad, competencia y seguridad jurídica. Una democracia liberal sólida, que garantice derechos y fomente el pensamiento crítico, es tan importante como un mercado abierto y competitivo