Editorial

Editorial: Premios y castigos a diputados en la antesala de desafuero a Chaves

A una semana de que el Congreso vuelva a votar sobre un nuevo desafuero al mandatario, la agenda legislativa se está usando como herramienta de coerción. Las consecuencias son preocupantes porque se penaliza el control político, dado que cada diputado sabe que votar según su criterio puede costarle todos sus proyectos

El presidente Rodrigo Chaves descalificó las manifestaciones del presidente Rodrigo Chaves, sobre un tratado de la OMS para coordinar la respuesta internacional a las pandemias. Foto: Archivo LN
El presidente Rodrigo Chaves descalificó las manifestaciones del presidente Rodrigo Chaves, sobre un tratado de la OMS para coordinar la respuesta internacional a las pandemias. Foto: Archivo LN
El presidente Rodrigo Chaves descalificó las manifestaciones del presidente Rodrigo Chaves, sobre un tratado de la OMS para coordinar la respuesta internacional a las pandemias. Foto: Archivo LN
El mandatario utilizó la conferencia de prensa del miércoles anterior para llenar de elogios el proyecto fabricista que penaría el sicariato con hasta 40 años de cárcel.

En la Asamblea Legislativa crece la denuncia de que el gobierno usa la agenda parlamentaria como mecanismo de presión. Desde noviembre, los 34 diputados que en setiembre votaron a favor de levantar la inmunidad del presidente Rodrigo Chaves por el caso BCIE–Cariñitos ven todos sus proyectos excluidos de sesiones extraordinarias. Y mientras el lunes 15 de diciembre, el Congreso volvería a decidir sobre un nuevo desafuero –ahora para que el TSE investigue denuncias por beligerancia política–, la agenda vuelve a convertirse en herramienta de coerción.

Esa correlación directa entre el voto sobre la inmunidad y la suerte de los proyectos legislativos revela un patrón que va más allá del juego político. La agenda, el principal recurso del que dispone un legislador para responder a su provincia, a su sector, a su electorado o a sus principios, se convierte en una moneda de cambio en la que, al que cuestiona se le congela; al que acata, se le premia.

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