Política

Diputada Shirley Díaz, megáfono de ‘Rescate Nacional’ y de antivacunas

Dos meses antes de ganar la curul, vivió su primer encontronazo cuando el entonces candidato del PUSC, Rodolfo Piza, la denunció ante el Tribunal de Ética por los hallazgos del Senasa en un criadero de perros

Llegó a ser diputada por el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) en mayo del 2018, con las relaciones políticas erosionadas. Aún así, llegó a tener puestos de liderazgo en la bancada socialcristiana hasta que, tres años y cuatro meses después, decidió abandonar las filas del PUSC y declararse independiente.

Se trata de la legisladora Shirley Díaz Mejías, hoy reconocida por la escena en que, megáfono en mano, apoyó a un grupo de antivacunas frente al hospital San Vicente de Paúl, de Heredia, minutos antes de que los manifestantes intentaran entrar por la fuerza al centro médico para llevarse a un niño internado cuyos padres se negaban a vacunarlo.

Ese es el capítulo público más reciente de la legisladora, quien también le abrió las puertas a los antivacunas en el Congreso y, en el 2020, acuerpó y acompañó al grupo autodenominado Rescate Nacional que mantenía decenas de carreteras cerradas en el país.

La primera polémica le cayó a Shirley Díaz dos meses antes de las elecciones del 2018, cuando era aspirante a diputada. El entonces candidato presidencial del PUSC, Rodolfo Piza, la denunció ante el Tribunal de Ética de la agrupación porque, en un criadero administrado por el esposo de Díaz, el Servicio Nacional de Salud Animal (Senasa) encontró al menos 35 perros en estado deplorable, con varias enfermedades y otros males.

La entonces candidata a diputada había llegado a las tiendas socialcristianas por su cercanía con la esposa de Piza, Annie Loría. Además, logró ascender al tercer lugar de la papeleta josefina del PUSC cuando la ley le ordenó al partido encabezar la lista de San José con una mujer.

Esa exigencia bajó del primer puesto a Pedro Muñoz y elevó a María Vita Monge, lo que dejó fuera de la ecuación al eventual tercer lugar de la papeleta, Juan Ramón Chacón.

El Senasa no la investigó a ella en ningún momento, sino a su esposo. Por tanto, el Tribunal de Ética socialcristiano declaró, en enero del 2018, que nada tenía que investigar contra Díaz, quien entró al Congreso en mayo del mismo año.

En el 2020, en medio de las los bloqueos de Rescate Nacional contra el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la reforma al empleo público, Shirley Díaz clamó en favor de las llamados de Célimo Guido, Óscar Campos, organizadores de las manifestaciones.

En agosto de ese año, frente a la Casa Presidencial, en Zapote, la diputada tomó un megáfono para gritarle al presidente de la República, Carlos Alvarado, que les abriera las puertas a manifestantes que, en esos días, usaron el diálogo de las piedras y los palos chocando contra los cascos y escudos policiales.

Ahora, frente a las declaraciones del diputado Eduardo Cruickshank, de Restauración Nacional (PRN), sobre el presunto intento de golpe de Estado que se quería cuajar en esa época, Shirley Díaz, Wálter Muñoz y otros diputados se atribuyeron el logro de calmar los ánimos al haber firmado, junto a Célimo Guido, un documento en el que se comprometieron a impulsar sus proyectos de ley, entre ellos uno para quitar el presidente y los diputados mediante revocatoria de mandato.

Las firmas de ese documento son de Díaz, Erick Rodríguez Steller, Dragos Dolanescu Valenciano, Walter Muñoz Céspedes y Patricia Villegas Álvarez.

Pese a su actual acompañamiento a los grupos antivacunas, Shirley Díaz afirmaba, en agosto pasado, que estaba de acuerdo en la vacunación contra la covid-19, enfermedad que ella misma sintió en abril del 2021.

No obstante, apuntaba que no creía en el carácter obligatorio de la inoculación.

Apenas hace dos semanas, se unió al también independiente Erick Rodríguez para abrir las puertas del Congreso y permitir que cabecillas del grupo antivacunas difundieran sus opiniones contra la vacunación desde los medios oficiales de la Asamblea.

Varios de los participantes en la conferencia estuvieron también en la irrupción al hospital herediano, entre ellos un hombre de apellidos Morales Albertazzi, que resultó detenido.

La diputada pudo haberse declarado independiente mucho antes que el 1.º de setiembre del 2021, pues fueron numerosas las disputas internas con la fracción que también integran Pablo Abarca, María Inés Solís, Pedro Muñoz, María Vita Monge y, en su momento, el ahora fallecido Rodolfo Peña.

Los primeros chispazos se dieron entre agosto y diciembre del 2018, cuando el PUSC apoyó la reforma fiscal, junto con Liberación Nacional (PLN), Restauración Nacional (PRN) y el oficialista Acción Ciudadana (PAC).

En marzo del 2021, como subjefa de fracción, autorizó que el frenteamplista José María Villalta llenara la silla del PUSC en la comisión que discutía la reforma al empleo público.

Elegida como vocera del Grupo de Mujeres Parlamentarias, sus posiciones provocaron numerosas rupturas en ese órgano extraoficial, tanto así que nunca se volvió a coordinar ninguna acción entre ellas sobre derechos políticos.

Alejada de sus compañeros de bandera rojiazul, Díaz ha tenido una fuerte cercanía con diputados de otras banderas por sus posiciones en contra del matrimonio igualitario y la norma técnica del aborto terapéutico.

Entre esos nombres están el de Wálter Muñoz y Patricia Villegas, del Partido Integración Nacional (PIN); Erick Rodríguez Steller, que renunció al PIN antes incluso de asumir la curul y hoy comparte intereses con Shirley Díaz por el Partido Nueva Generación (PNG); Dragos Dolanescu, antes del Republicano Social Cristiano y ahora con Costa Rica Justa (PCRJ).

En setiembre del 2019, por ejemplo, Díaz lideró una conferencia de prensa en la que este grupo y diputados de bancadas mayoritarias amenazaron al Ejecutivo con bloquear el avance del Congreso si Carlos Alvarado firmaba la norma técnica sobre aborto terapéutico.

Díaz aseguraba entonces que la firma presidencial a esa norma era legalizar un delito.

Luego de tres años y cuatro meses de ser diputada del PUSC, Shirley Díaz se declaró independiente, la legisladora número 11 en hacerlo (después le seguiría Paola Vega), tras frustrados intentos por ser jefa de fracción o, incluso, cojefa (figura no oficial utilizada en el pasado entre Pedro Muñoz y María Inés Solís).

Ya antes de hacer oficial la ruptura, Díaz recibió propuestas electorales del PIN de Wálter Muñoz y del novel Costa Rica Justa de Dolanescu, pero terminó aceptando colocarse la bandera del Partido Nueva Generación, de Sergio Mena, ocho días después de irse de la Unidad.

Como independiente, ha buscado oponerse a la aprobación del cannabis medicinal, junto con Mileyde Alvarado, del PRN.

Aarón Sequeira

Aarón Sequeira

Periodista encargado de la cobertura legislativa en la sección de Política. Bachiller en Filología Clásica de la Universidad de Costa Rica.

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