Arturo Pardo V.. 16 noviembre, 2018
Pese al temor de olvidar las contraseñas, tome en cuenta que en la actualidad las contraseñas más seguras son las más completas,

¿La clave para ingresar a su correo incluye la fecha de su cumpleaños? ¿Tal vez empieza con el nombre de su perro o es una mezcla entre el apodo de su pareja y el año de su nacimiento? No nos diga, ¿en alguna parte de esa clave hay una secuencia de 1234? Todas estas variaciones son típicas entre los usuarios de plataformas digitales como redes sociales, accesos bancarios, cuentas personales, corporativas y acceso a sistemas, entre otras.

A la hora de escribir nuestros passwords solemos utilizar alguna palabra o un número que sabemos que vamos a recordar antes de preocuparnos por su verdadera seguridad, cuando la recomendación básica para resguardar mejor nuestra información en línea es volverse, de alguna forma, indescifrable. En otras palabras: no hay que ser tan predecibles...

Fernando Monge, quien es Administrador de redes de telecomunicación de DATIC, dl TEC y se ha especializado en el área seguridad en telecomunicación institucional, asegura que actualmente las contraseñas más seguras son las más completas, aunque también, al mismo tiempo, se está popularizando el doble factor de autenticación, como cuando tenemos un token (o clave) que puede ser digital, pero se respalda con otro físico. O cuando intentamos acceder a un sitio y este nos envía una clave como un mensaje al celular.

“Próximamente, se va a ver más la validación por rasgos físicos, como huellas digitales o lectura de las retinas”, dice el experto quien comparte algunas recomendaciones básicas que enumeramos a continuación:

Privacidad. La primera recomendación es más que básica: no revelemos ni compartamos nuestras contraseñas en ningún sitio. Revelarlas puede ser el primer paso para el desastre.

Por otro lado, lo ideal es colocar todas estas claves de usuario en dispositivos personales, en lugar de en computadoras prestadas o en celulares ajenos. Esto es para evitar el rastreo digital. Tampoco es recomendable acceder a redes inalámbricas abiertas, sin contraseñas.

Actualización. Es importante asegurarse de que se esté actualizando periódicamente el antivirus, para evitar que haya softwares instalados que envíen claves por Internet.

Evitar lugares comunes. No se deben incluir nombres propios, apodos ni fechas importantes dentro de las claves. Inclusive es poco aconsejable usar palabras comunes. Lo mejor es poner contraseñas difíciles. A veces pueden ser mezclas de caracteres alfanuméricos, letras mayúsculas en claves largas e, idóneamente, debería ser una clave cercana a los 12 caracteres.

No repetir Si bien, una forma de recordar una contraseña es cambiarle únicamente un carácter, lo recomendable es no “reciclar” passwords. Un lector digital encontrará ese cambio sutil muy fácilmente.

No usar software de creación de clave. Algunas contraseñas pueden ser creadas de manera aleatoria por páginas en línea. “Alguien le dio la clave a la página y el algoritmo aplicado siempre va a estar legible por quien lo aplicó, quien podría intentar entrar a un sistema suyo”, dice Monge.

Lo mismo aplica para las páginas donde se guardan y almacenas contraseñas personales. Si se van a usar estos sitios, lo recomendable es que, al menos, sean servicios pagados, lo cual los hace demandables. ¿Cómo recordarlas? En caso de que, habiendo cambiado la contraseña tema olvidar los accesos, entonces lo recomendable es anotar las claves en algún lado, pero de manera que queden encriptadas, para evitar sospechas.

Finalmente, y muy importante: si tiene varias contraseñas, trate de que todas sean diferentes. Irónicamente la complicación puede ser la clave de todo esto, en función de nuestra seguridad.