Muchos acontecimientos políticos han ocurrido durante la última semana y media. Ingresó la nueva Asamblea Legislativa con mayoría oficialista, Rodrigo Chaves Robles pasó de ser presidente a ministro de dos carteras, la presidenta Laura Fernández anunció un gabinete absolutamente continuista y este 8 de mayo tomó posesión como la segunda mujer presidenta de la historia de Costa Rica.
Hay que respirar profundo, es mucha información en pocos días.
Por ese motivo, en esta edición de La entrevista del domingo le traemos una conversación con el politólogo y analista legislativo, Daniel Calvo Sánchez, quien ayudará a encontrar algunos matices y reflexiones poco exploradas, con especial énfasis en la conformación del nuevo gabinete de la presidenta Fernández.
— ¿Qué conclusiones saca del nuevo gabinete?
— El gabinete refuerza la narrativa del gobierno de la continuidad del cambio; no podía haber continuidad si había una renovación muy grande. El gobierno sale bien valorado, entonces no había necesidad de hacer grandes transformaciones.
“También me llama la atención que, cada vez, queda más de manifiesto que los partidos políticos están desapareciendo del mapa. Es un gabinete con personas provenientes de distintos partidos políticos.
“Por ejemplo, vimos que el gobierno criticó la alianza legislativa del PLN con el Frente Amplio, pero en el gabinete vemos gente de Liberación y del PUSC, y no pasa nada. Eso es una contradicción, y con esos nombramientos se entiende mucha de la dinámica legislativa de los últimos dos meses. Además faltan algunos nombramientos aún que pueden traer nombres conocidos“.
— ¿Qué le sorprendió de los nuevos jerarcas?
— Me sorprendieron los cargos de los vicepresidentes. Por lo general esos son puestos prácticamente accesorios. En el caso de Douglas Soto (segundo vicepresidente designado embajador en Estados Unidos), me sorprende que se desprendan de él con tanta facilidad.
“También me parece una jugada inteligente del gobierno, porque se desprende de una figura que no es del círculo de confianza y hasta generaba un poco de ruido, ¡pero él queda encantado! Casi diciendo ‘¡Gracias por mandarme a la embajada en Washington!’ Queda contento.
“Me sorprendió la salida de don Mario Zamora, que tenía buena relación con la Embajada de Estados Unidos. Ahora su cargo lo asumirá don Gerald Campos, que deja el Ministerio de Justicia.
“Hay mucho tema de cuotas, como Juan Diego López (nuevo presidente de Sinart) con Nueva República y presencia de exdiputados (Carlos Andrés Robles, ex PUSC, y Carolina Delgado, ex PLN). Carla Morales fue viceministra de Planificación del PLN, compañera de trabajo de Laura Fernández. Johnny Leiva fue diputado del PUSC en 2014-2018”.
— ¿A Douglas Soto lo están mandando lejos?
— Sí, pero también es una embajada clave, una de las más apetecidas. Para él, enhorabuena.
— ¿Cómo se entiende esa llegada de fichas provenientes de otros partidos?
— Queda en evidencia que los partidos políticos no tienen mayor peso, como dicen doña Pilar Cisneros, son vehículos de acceso al poder.
“La conformación del gabinete, como lo ha sido en el pasado, es una amalgama de personas provenientes de distintos partidos políticos, así como un pago de compromisos adquiridos previamente. Compromisos pospago, diría yo”.
— Vemos que la presidenta Fernández apuesta por la continuidad en instituciones que tienen serios problemas económicos. Por ejemplo, el ICE, donde los ingresos cayeron, el AyA, cuyos abonados aquejan escasez, la CCSS, donde la presidenta ejecutiva dijo que es imposibles reducir las listas de espera. ¿Cómo se explica eso?
— Creo que tiene múltiples interpretaciones, personas que ya se han ganado la confianza de Fernández en su paso, pero también diría pocas personas capacitadas interesadas en asumir esas brazas calientes.
— La seguridad ciudadana es uno de los principales dolores de la población. Sale el ministro Mario Zamora, su cargo en Seguridad lo pasa a ocupar Gerald Campos, hasta ahora ministro de Justicia, y ese último cargo ahora será de Gabriel Aguilar, exjefe de despacho de Chaves. ¿Estas es una respuesta a la problemática?
— Hay un reconocimiento implícito de que el tema de seguridad no fue manejado de la mejor manera, por eso había que pasar factura o renovar ese punto.
“También hay un reconocimiento a Campos, que renunció a su plaza en propiedad como subdirector del OIJ por seguir siendo parte de este proyecto político.
“Imagino que tendrá un rol protagónico el tema del Centro de Alta Contención contra el Crimen Organizado (Cacco), cuando se inaugure. Ahora eso le quedará a Gabriel, que es una ficha uy cercana, exjefe de despacho de Rodrigo Chaves y cuyo hermano, Esteban Aguilar, tiene contactos en el sistema.
“Esto sorprende, pero imagino que Mario Zamora encontrará un reacomodo en un cargo menos visible, como una embajada por ejemplo”.
“Queda en evidencia que los partidos políticos no tienen mayor peso, como dicen doña Pilar Cisneros, son vehículos de acceso al poder”
— Daniel Calvo, politólogo
— El bloque cercano al Partido Pueblo Soberano (PPSO) y a su presidenta, Mayuli Ortega, se dejó tres diputaciones, la propia Ortega, don Wilson Jiménez y don Fernando Obaldía. Pero pareciera que en el Ejecutivo no se dejaron nada, pese a que otros partidos sí lo consiguieron. ¿Cómo se entiende esa ausencia?
— No, no se visualiza gente del PPSO. Salvo quizás el caso de Roy Thompson Chacón (nuevo ministro de Trabajo) que es primo de Antonio Barzuna Thompson (diputado del PPSO), aunque Barzuna viene de un partido que se llama Creemos. La familia Thompson tiene pasado en el PUSC.
“Pero sí, como decís, en el gabinete de Laura Fernández hay cuota del PUSC, hay cuota del PLN, hay cuota de Nueva República, pero uno no ve cuota de Motiva, de Creemos, de Esperanza y Libertad, partidos que originalmente integraron la alianza chavista. De ellos no hay cuota en el Ejecutivo.
“De Motiva solo están Royner Mora y María Isabel Camareno como diputados por Puntarenas".
— Hay cuota del PUSC, de Liberación, incluso con el exalcalde liberacionista José Miguel Jiménez nombrado en el IFAM. Hay también cuota del fabricismo, un partido extinto del Congreso. ¿Será que alguna de esas agrupaciones salió demasiado bien pagada?
— ¡El PUSC! Y la Unidad no solo ha salido bien pagada en esta administración, sino en las tres anteriores.
“El PUSC es un partido bisagra que desde hace mucho tiempo se dio cuenta de que no tiene posibilidades de volver al Poder Ejecutivo, y ha sido el partido bisagra para formar gabinete en los últimos cuatro gobiernos, empezando por los vicepresidentes de Luis Guillermo Solís.
“Ahora también, creo que salieron muy bien pagados. Es un partido que su deterioro se demuestra en buscar acomodo en gobiernos. Incluso, asesores del PUSC en la Asamblea Legislativa y a pasaron a la bancada del oficialismo.
“Son los mejor pagados, y yo destaco su habilidad política, porque siempre dejan a todo mundo colocado. La vicepresidenta del Congreso y exjerarca de la JPS, doña Esmeralda Britton, también fue PUSC”.
— ¿Qué tan bien pagado salió el fabricismo?
— Hay que unir los relatos, ¿por qué doña Laura Fernández se reunió con don Fabricio Alvarado si se sabía que él no iba a tener representación en la próxima Asamblea Legislativa? Ahí hay una explicación.
“Es cierto que hoy Nueva República desapareció, pero el peso que tiene el sector evangélico en la política y la vida nacional es cada vez mayor, hoy con otra bandera política, pero ha venido en crecimiento sostenido.
“Don Gonzalo Ramírez, diputado por San José, llegó a ser presidente de la Asamblea Legislativa en 2017 con el partido Renovación Costarricense. Hoy, él tiene control con cuatro diputados (todos del sector religioso evangélico): Cindy Blanco, Kattia Mora y Gerald Bogantes”.
“En el gabinete de Laura Fernández hay cuota del PUSC, del PLN, de Nueva República, pero no de los partidos que integraron la alianza chavista”
— Daniel Calvo, politólogo
— El proyecto político chavista ha logrado colocar a figuras cuestionadas de otros partidos políticos en puestos de alta jerarquía, pero sin que esto les afecte significativamente su imagen. No les afecta. ¿Por qué ocurre esto?
— Son las mismas prácticas, con diferentes actores. Esto es lo que hicieron los partidos que han gobernado y ahora lo hacen ellos, pero de momento no se les pega.
“Ahora bien, acá hay dos factores importantes. El nombramiento de Rodrigo Chaves como ministro de Hacienda y de la Presidencia es simbólico. Las bases del chavismo deben estar contentísimas de saber que, según el mensaje, Rodrigo Chaves es el poder detrás del trono, y para eso votaron por Fernández.
“Es la creación de un ‘superministro’ que pone en cuestión qué tanto peso tendrá Laura Fernández en la administración. Es casi un presidente que pasa a ser jefe de gobierno.
“Sin embargo, aunque Rodrigo Chaves ha tenido el poder de ser un ‘presidente teflón’ al que absolutamente nada se le pega, me parece que la jugada es muy, pero muy arriesgada. Se trata de dos cargos de altísima exposición donde históricamente nadie dura mucho.
“El único ministro de la Presidencia que duró cuatro años fue Rodrigo Arias pero era el gobierno de su hermano, y en Hacienda el único que duró cuatro años fue Helio Fallas pero porque era también vicepresidente.
“La vida promedio de un ministro de la Presidencia y de un ministro de Hacienda en sus respectivos cargos es baja, entonces, es una estrategia arriesgada, en la que Fernández le está dando mucho poder a Chaves.
“No es descartable que él rompa esa rotación en el cargo, pero sí son cargos de sobreexposición, y hay un desgaste natural del ejercicio del poder”.
— Es la primera vez que un expresidente pasa de inmediato a ser ministro y, por si fuera poco, asume dos ministerios. ¿Cómo se van a manejar las cuotas de poder ahí? ¿Quién es el que manda?
— Hay un tema de administración del poder sobre ciertos feudos. A Rodrigo Chaves lo nombran ministro de la Presidencia pese a que Laura Fernández venía teniendo una serie de gestos para recomponer la relación Ejecutivo-Legislativo, incluso ella se reunió con el Frente Amplio, pero con el nombramiento pareciera que borran eso.
“Sin embargo, me parece que este nombramiento demuestra que, desde el núcleo del Ejecutivo, estaban muy conscientes de que su fracción es muy vulnerable. ¿Por qué? Porque la única persona capaz de sostener a la fracción oficialista y evitar que se fracture es Rodrigo Chaves.
“El principal cimiento de una fracción oficialista frágil es Rodrigo Chaves. Por eso, creo que el expresidente se encargará de que los 31 diputados se mantengan en línea.
“Otros se encargarán de intentar buscar los siete votos faltantes para llegar a 38. Ahí entrarán personas como Nogui Acosta, diputado y jefe de fracción, un avezado político, además tomando que en la caja de herramientas del Ejecutivo para comprar votos están las partidas presupuestarias, permisos, viajes...
“Pero sí, me parece clave que la explicación del nombramiento de Rodrigo Chaves es que es la única persona capaz de mantener al oficialismo unido.
“Creo que él deberá delegar algunas cosas. Chaves manejará la relación con sus diputados, pero en la articulación con otras bancadas estarán Alejandro Barrantes Requeno (viceministro de la Presidencia y cercano a Laura Fernández), y Nogui Acosta”.
“La jugada de Rodrigo Chaves es muy arriesgada”
— Daniel Calvo, politólogo
— ¿Laura Fernández le dio las llaves de la casa a Rodrigo Chaves?
— Fernández está consciente de que su carrera política no terminará con la presidencia, por eso, está dispuesta a llevar una relación cordial con Rodrigo Chaves, hasta donde le sea posible.
“El plan de Chaves es ser ahora ministro, luego diputado y entonces volver a ser presidente. Si pudieran, se saltan la diputación.
“Por eso, Fernández es consciente de que su carrera política se extenderá, es una persona joven, y sabe que su capital político proviene principalmente de las figuras de Rodrigo Chaves y Pilar Cisneros. En razón de eso se está dejando arropar de ellos, para seguir gozando de ese capital.
“¿Cómo hubiera reaccionado su público si no nombraba a Rodrigo Chaves? Hubiera sido peor. Aunque existe la posibilidad de que eso suceda si algún día hay un conflicto entre ellos dos. Algo similar a lo que ocurrió en Restauración Nacional, que se separó entre los afines a Carlos Avendaño, y los afines a Fabricio Alvarado.
“Pero el poder es un elemento cohesionador, y con Chaves en el ministerio de la Presidencia, hay menos posibilidades de fragmentación”.
