
Ya se reciclaron los papeles de regalo, se agotaron las tardes de recalentados y llegó nuevo año. Más de uno pone la vista en las pintas del cielo para vaticinar el tiempo atmosférico y que las nubes le soplen ideas para entretener a sus hijas e hijos. Si usted es de esos, pero el agua suspendida en la atmósfera todavía no le ofrece respuestas, acá le traemos opciones para evitar que permanezcan horas cabizbajos ante una pantalla.
El primer paso para que el menor disfrute de sus vacaciones es discernir qué disfruta (y qué no). Pregúntese y pregúntele: ¿le atrae la ciencia, la pintura, los motores, el aire libre? Una vez establecida esa base, armar planes se vuelve más sencillo.
En caso de que no exista una inclinación definida, una apuesta segura que a la gran mayoría de niños le hará gracia es ir a visitar a los capibaras en el Rescate Wildlife Rescue Center, donde no es necesario reservar y la entrada cuesta $12 para niños y $22 para adultos. De paso, puede contarle a su familia la odisea que vivieron estos animales antes de llegar a Alajuela y plasmar la empatía hacia la vida silvestre como moraleja del paseo.
Si los pequeños de su casa quisieran conocer más acerca de nuestra biodiversidad, abundan los parques nacionales. En la Gran Área Metropolitana (GAM) se pueden realizar excursiones de un día a los volcanes Irazú, Poás o Barva, por nombrar algunos. Dicen que si se camina con sigilo entre los senderos frondosos, casi siempre sale a saludar algún pájaro escurridizo, y que si se aguarda lo suficiente ante las lagunas de los colosos, la neblina cede y regala un mosaico acuoso de verdes, amarillos y turquesas.
Como también estamos en medio de la cuesta de enero, le recomendamos algunas opciones que se ajustan a los presupuestos modestos sin recaer en los videotutoriales de YouTube.
Aunque de primeras puede sonar “aburrido”, la escuela de Matemáticas de la Universidad de Costa Rica (UCR) tiene inscripciones abiertas para un campamento en que los menores entre 8 y 12 años podrán construir un caleidoscopio y diseñar patrones de teselación, es decir, crear arte con figuras geométricas. El plazo para anotarse vence el 12 enero y tiene un valor de ¢5.000.
Y como los museos no son siempre por y para adultos, la sala 2 del Museo de Arte y Diseño Contemporáneo (MADC) está dedicada a la niñez. Allí se les escucha y guía por una exposición acomodada a sus gustos y alturas.
A lo largo del mes, otros centros culturales también organizarán talleres de verano para menores de edad; por ejemplo, el Museo Nacional habilitará espacios para aprender a pintar carretas típicas, tejer canastas con fibras vegetales e indagar en los cuentos y tradiciones costarricenses.
Para los infantes que muestran afinidad por la tecnología, la Biblioteca Pública de Heredia albergará un taller sobre programación y robótica, de cuyas sesiones nacerá un robot personalizado.
Si en su hogar se desea fomentar el hábito de la lectura, no tenga miedo en acondicionar algún rincón dedicado a las letras. Basta con unos cuantos almohadones, cobijas y luces tenues, acompañados de lecturas accesibles y divertidas. No requiere de asistencia diaria, pero en definitiva ayuda que las historias se dramaticen en voz alta con pluralidad de voces y gestos.
Como casi siempre tenemos algún naipe, hojas sueltas o candelas tiñéndose de polvo, aproveche y enséñele a su hijo a jugar ron, a completar Sudoku y a formar figuras sombrías con las luces apagadas. Menos es más.

